lunes 30 de noviembre de 2009

Examen de conciencia (1º parte)

Fuente: Jesús te busca

Examen de Conciencia

- Confiesa a menudo, cada ocho días, si puedes y cuando no, una vez al mes.

- Confiésate con el mismo cuidado que si fuese aquella la última confesión de tu vida...¿ Y quién sabe si lo será?

- Registra con sosiego los senos de tu corazón, indagando las culpas cometidas. Y como Dios es Padre de las luces, dile con profunda humildad: " Dios mío, quisiera confesarme bien, quisiera descubrir toda mi conciencia al confesor, pero me falta luz para conocer mis pecados, memoria, discernimiento y valor para acusarlos con distinción . Alumbra, pues mi entendimiento, oh, Espiritu Divino, con tu soberana luz, para que conozca el abismo de mi ingratitud, y, conocido, lo manifieste enteramente al confesor, detestando mis culpas con el mas vivo arrepentimiento".

- Examina luego la conciencia discurriendo por los mandamientos de Dios y de la Iglesia. Repasa muy especialmente las obligaciones de los estados, pues acaso mas almas se condenan por pecados de omisión, que por otras malas obras.

Para toda clase de personas

¿ Cuánto tiempo hace que se confesó? ¿ Dejó de confersar alguna falta grave por verguenza, malicia u olvido? ¿Cumplió la penitencia?

1° Mandamiento:

AMARAS AL SEÑOR TU DIOS CON TODO TU CORAZON, CON TODA TU ALMA Y CON TODAS TUS FUERZAS. Examine si sabe lo necesario para salvarse. - Si ha negado o puesto en duda algun artículo de Fe. - Si ha hablado contra la religión, o mofándose de los que la practican. - Si ha leído, prestado o tiene algún libro irreligioso. - Si ha invocado al demonio, creido en hechizos y supersticiones, o consultado a espiritistas u otros. Si ha pasado mucho tiempo, sin orar ni hacer actos de Fe. esperanza y caridad. -Pecados contra la fe: ¿Crees en DIOS, q te ha creado y te ama? ¿Has Cometido apostasía q es el rechazo total de la fe cristiana, criticando a los sacerdotes y demás miembros, rechazando recibir los sacramentos ”bautismo, comunión, confirmación, eucaristía, confesarse, o matrimonio”? -Pecados contra la esperanza: ¿Te has desesperado por problemas, ansiedades, dejando de confiar en DIOS? -Pecados de presunción: ¿Presumes salvarte, sin la ayuda de DIOS o esperando obtener su perdón sin conversión, sin arrepentimiento? -Pecados contra la caridad: ¿Has sido ingrato y tibio para con DIOS y perezoso para orar, asistir o recogerte para hablar con Él?

NO HABRA PARA TI OTROS DIOSES DELANTE DE MI. Pecados de adivinación: Has consultado con los muertos o practicas que desvelen el porvenir, de horóscopos, astrología, la quiromancia, interpretación de presagios, metafísica, magia o hechicería, asistir a curanderos?

NO TENTARAS AL SEÑOR TU DIOS ¿Has Tentado a DIOS? Sacrilegio: profanar los sacramentos, recibir el cuerpo de Cristo en pecado mortal.


2° Mandamiento:

EL NOMBRE DEL SEÑOR ES SANTO ¿Has prometido a otros en nombre de DIOS siendo infiel a esas promesas? ¿Has blasfemado, con palabras de odio, de safio contra DIOS y contra la iglesia, los santos y cosa sagradas? ¿Has jurado en falso? - Si ha jurado con verdad, pero sin respeto ni necesidad. Si juró vengarse o hacer alguna cosa mala, y lo ha cumplido. - Si juró hacer algo bien hecho, y no lo cumplió.


3° Mandamiento:

GUARDARAS EL DIA DEL SEÑOR-Precepto de la iglesia: El domingo y los demás días de fiesta de precepto, los fieles tienen la obligación de participar en la misa. ¿Has faltado deliberadamente a esta obligación? Debes aconsejar a los demás cumplir este deber y no impedirle a nadie el asistir a misa.

Si no oyó la Misa entera por su culpa en día de precepto. - Si la ha oído sin atención ni reverencia. - Si ha impedido que otros la oyesen. - Si ha recibido algún Sacramento en pecado mortal. - Si ha satisfecho el deber pascual, y observado los mandamientos de la Iglesia, como son los ayunos, abstinencia , etc. - Si ha comido carne en días vedados, sin estar enfermo.

domingo 29 de noviembre de 2009

Reflexiones de Mons. Williamson

viernes 13 de noviembre de 2009

Oración por los sacerdotes...

Oración por los sacerdotes que están en el Purgatorio:

“Querido Jesús, con Tu Infinita Misericordia, mitiga los sufrimientos de todos Tus sacerdotes que están en la prisión del Purgatorio. Alivia el dolor de los sacerdotes que fueron infieles a su vocación; de los sacerdotes que perdieron la fe en Tu Presencia Real en la Santa Eucaristía; de los sacerdotes que no alentaron la devoción a la Eucaristía ni la Confesión frecuente.”

“Con tu Amor Divino, apaga las llamas que rodean a los sacerdotes que lo fueron sólo para servirse a sí mismos y no a Ti, Jesús; a los sacerdotes que adoraron el poder y el control y que se opusieron a la verdad.”

“Libera del Purgatorio a todos los sacerdotes que están más cerca de la puerta del Cielo. Amén.”

viernes 6 de noviembre de 2009

Impresionante!

Del libro "Un exorcista entrevista al diablo", D. Mondrone

"Después de habernos expulsados de su paraíso, se ha vengado destinando a nuestro estado a los seres más nauseabundos, vosotros los hombres, un amasijo de espíritu y de sucia materia. Ha hecho de vosotros un objeto de su amor infinito. Va mendigando de vosotros el amor que nosotros le habíamos rechazado. El amor por vosotros le ha hecho cometer locuras, hasta humillar al Hijo en el vientre de una mujer. Tiene la ambición de ocupar con vosotros los puestos que nosotros hemos dejado vacíos. Pero antes de que logre esto, llenaremos nuestro infierno con vosotros los hombres. La venganza que no podemos realizar sobre Él, la haremos con vosotros."

El libro puede bajarse del espectacular sitio "Jesús te busca"

http://www.jesustebusca.com.ar/view/es/libros-santos-verdades.aspx

sábado 31 de octubre de 2009

El enemigo de adentro

¿Tenemos al enemigo dentro del hogar?

No podemos dejar que ese enemigo interior nos robe el tesoro más grande, más importante, más profundo que hemos recibido.

Sentimos dolor, rabia, ante tantos ataques a Cristo, a la Iglesia, al Papa, a los católicos. Vemos con pena profunda cómo “artistas” se burlan de la Cruz, cómo personajes de la vida pública dicen que los símbolos religiosos “sobran”, cómo se producen, aquí y allá, profanaciones de iglesias, ataques al Sacramento de la Eucaristía, destrucción de imágenes de la Virgen.

Vemos, tocamos, la acción de enemigos rabiosos que muestran su desprecio hacia la fe católica en la televisión, el cine, la radio, la prensa, la literatura, el internet. Pero a veces no nos damos cuenta de un enemigo interior, que entra en los hogares, que anida en los corazones, que destruye, poco a poco, el tesoro de la gracia en nuestras vidas.

Muchas veces el enemigo está dentro. Porque el peor daño que hacemos a nuestra Iglesia nace precisamente de la apatía, de la tibieza, de la incoherencia, de la cobardía, de la mundanidad en la que viven (vivimos, hemos de decirlo con pena) muchos católicos.

El enemigo está dentro cuando en la familia los padres no van a misa. Seguramente llevarán a los niños al catecismo, prepararán la fiesta de la primera comunión. Pero luego, ¿qué ejemplo dejan a los hijos sobre la importancia de la misa? ¿Qué hacen para que cada domingo los pequeños puedan ir a misa precisamente con sus padres, con quienes desean lo mejor para los hijos?

El enemigo está dentro cuando la televisión es vista por todos y en todo momento, sin una sana disciplina, sin una vigilancia atenta, sin un deseo sincero por evitar cualquier programa que denigre al hombre o a la mujer, o que fomente la violencia, la avaricia, el odio, la soberbia, la lujuria, la pereza, la vanidad.

El enemigo está dentro cuando lo que más importa es la manera de ganar dinero, de divertirse el fin de semana, de buscar el último grito de la técnica, mientras todo son quejas cuando experimentamos las estrecheces de la vida. ¿No olvidamos, entonces, la invitación de Cristo a desapegarnos de las riquezas, a confiar en la Providencia de un Padre que nos ama, a compartir nuestros bienes con los pobres, a vivir con los ojos en el cielo?

El enemigo está dentro cuando la castidad ha dejado de ser un valor, cuando los esposos no respetan la doctrina católica que prohíbe el uso de anticonceptivos, cuando no hay confianza a la hora de abrirse al don de un nuevo hijo que nace desde el amor conyugal que acoge el amor divino; cuando en la familia se llega a recomendar a los hijos que usen el preservativo o los anticonceptivos en vez de pedirles con una firmeza llena de cariño que cuiden el tesoro de la pureza, sin la cual es imposible ver a Dios.

El enemigo está dentro cuando pisoteamos una y mil veces la fama de nuestros hermanos; cuando criticamos al familiar, al vecino o al compañero de trabajo; cuando no sabemos tender la mano para acoger a quien nos ha ofendido; cuando no somos capaces de pedir perdón por tantas veces en las que herimos al otro con nuestra lengua asesina; cuando no somos capaces de dejar el propio programa personal para visitar a un familiar enfermo o para consolar a quien necesita una palabra de aliento.

El enemigo está dentro cuando hemos olvidado el consejo de Cristo: “Velad y orad, para que no caigáis en tentación” (Mt 26,41); cuando tenemos más confianza en una revista “light” donde se aconseja un poco de todo que en el Evangelio; cuando no nos agarramos a Dios a la hora de afrontar un momento difícil; cuando no tenemos humildad para reconocer nuestro pecado y no sabemos acudir a la misericordia divina en el Sacramento de la confesión.

El enemigo está dentro cuando nos hemos acomodado al mundo presente y ya no somos capaces de practicar la abnegación cristiana (cf. Rm 12,1-2); cuando no vivimos la humildad, sino que buscamos el aplauso de los hombres y el engreimiento de la propia satisfacción egoísta; cuando no controlamos la avaricia y ponemos nuestra confianza en la salud o en las riquezas; cuando no sabemos decir un “no” firme y claro a una propuesta deshonesta por ese maldito respeto humano que destruye tantas conciencias; cuando no estamos dispuestos a perder la vida con tal de seguir unidos al único que nos puede dar la Vida verdadera: Jesucristo.

Nos deben doler mucho los ataques de fuera. Incluso hemos de saber responder, en la medida de las propias posibilidades, a quienes desean borrar el nombre de Cristo en nuestras sociedades. Pero sobre todo hemos de reaccionar ante ese enemigo de dentro, que nos carcome, que nos ahoga, que mata la vida de Dios en nuestras almas.

No podemos dejar que ese enemigo interior nos robe el tesoro más grande, más importante, más profundo que hemos recibido: la acción salvadora de Cristo. Cada momento nos ofrece su perdón, su amistad, su paz, y nos conduce, poco a poco, al encuentro con un Padre que nos ama eternamente.

Gracias P. José