domingo, 11 de abril de 2010

Altar de Oro de la Igesia de San José en Panamá


Uno de los lugares que mas atrae a los turistas en Panamá es la Iglesia de San José por su Majestuoso Altar de Oro Colonial del Siglo XVII y su increible historia.

Quiero contarselas para que la conozcan un poco ya que me parece muy interesante.


La historia reconoce la antiguedad de esta altar, ya que es el mismo construido en 1612, y que el pirata inglés Henry Morgan, ambicioso de oro, lo respetó gracias a la ayuda divina y a la inteligencia e ingenio del religioso Fray Juan, natural de la Villa de Los Santos, Panamá. (Agustino Recoleto)

Según los libros de historia el 28 de enero de 1671 la ciudad de Panamá se vio envuelta en llamas por el ataque del pirata inglés Henry Morgan y lo único que sobrevió a este trágico incendio fue el Altar de Oro de la Iglesia de San José, se quemaron muchas Iglesias, casas, conventos, todos los panameños, religiosos y autoridades lloraban en el alma esta pena.

Pero veamos lo que dijo el insigne litarato recolecto Fray Pedro Fabo (Fundandor de la Academia de la Lengua de Panamá) sobre como sobrevivio esta Majestuosa obra de arte ante las llamas y ante la codicia y avaricia del pirata Henry Morgan.

Era el año de 1666, los PP. Agustinos Recolectos, están dando la última mano al dorado de oro macizo de su Iglesia San José (en honor a San José) en la antigua ciudad de Panamá. (Panamá la Vieja).

En la comunidad había un lego muy diligente llamado Fray Juan, que tenía desde hacía muchos años el encargo de recoger limosnas, mandas y también procurar auxilios del gobierno colonial para la hechura de la obra (El Altar de Oro)

Frecuentemente hacía salidas a los pueblos del interior y a Portobelo (Portobelo,Ciudad de Colón en Panamá, era uno de los sitios más importantes del comercio de oro y plata. Por allí pasaban las riquezas que iban y venían de Lima, en Perú, y de Sevilla, en España, capital comercial del imperio español) y solicitaba dinero en los barcos que iban y venían. Fray Juan era como una hormiguita o como una abejita que llevaba al altar miel de oro. Fray Juan era muy bueno y sencillo, pero susamente pedigüeño, tanto que las personas se desprendían de sus anillos y joyas para no disgustar a Fray Juan que iba repartiendo medallas benditas de San José, cuya devoción propagaba con celo extraordinario.

- ¿Que hay del Altar de Oro, Fray Juan? - ¿Cuándo se termina? - alguien preguntó.
- Ya no falta sino la estatua de San José y el remate donde se pondrá el lienzo de mi tocayo Juan de Juanes, representando al Padre Eterno...con la bola del mundo sostenida por una balanza . ¡señal de la Justicia Divina! Todo se conserva intacto. Además el lienzo (con fondo azul) tiene un triángulo, símbolo de la Santísima Trinidad... Están invitados el Obispo de Santa Marta y el de Lima - Muy sonadas. - Muy sonadas!... y Fray Juan reía de gusto como un bienaventurado...

En esto corrió la noticia de la aparición del pirata inglés Henry Morgan. Morgan había comenzado a invadir los puertos de las Antillas y saquearlas y obviamente Panamá estaba en la mira.

En junio de 1668, tomó por sorpresa la ciudad de Portobelo, con nueve buques y 460 hombres. Entonces la ciudad de Panamá fue víctima de un miedo espantoso: ¡Que viene Morgan! - ¡Que viene robando, matando y quemándolo todo!..

La Iglesia de San José, la Iglesia del leguito Fray Juan, iba también a ser robada?. ¡Oh, el Altar de Oro! - ¿Qué hacer? - Los empleados civiles atendian a organizar fuerzas de resistencia. Las familias huian a la desbandada, y todos atendían a lo suyo, y ¿Fray Juan? Pues, reunió a los padres, legos y criadillos del convento, arrancó las 4 columnas de oro, los principales detalles de la ornamentación churriguresca, el remate superior del Altar y las mesas de abajo y como pudieron los pusieron en bongos y lanchas y los sumergieron en el mar, en puntos convenidos. - Lo restante del Altar, que no se pudo arrancar ni trasladar comenzó Fray Juan a pintarlo con albayalde y otras pinturas para ocultar tanto tesoro a la soldadesca.

¡Llegó el pirata a Panamá! - era el 28 de enero de 1671.
Después de heroica resistencia de los panameños...Fue Ocupada la ciudad, calle por calle y casa por casa hasta apoderarse de todo.
Los habitantes habían desaparecido. -Fray Juan, a pesar de ver huir a toda la comunidad, resolvió quedarse en su convento para defender su altar preciado. Aquel Altar que le costara tanto sacrificio.
Cuentan las historias que él hizo a San José muchas promesas y votos, y que llegó a estar persuadido de que su altar no se perdería.
Es que San José... es un Santo muy Poderoso, esposo de la Santísima Virgen y Padre de nuestro Señor Jesús!!
- ¡Y llegó el mismo Morgan al convento!...
-¡............................................................................................................................................................!
Lo recibió Fray Juan muy cortésmente y le entregó a las buenas todo cuanto el pirata quiso, y habiendo entrado a la Iglesia le mostró el altar diciéndole:
- Señor, estamos de obra. Ya véis, qué retrasados andamos...
- Yo os he dado cuanto habéis querido. Ahora me otorgaréis lo que os pida - ¿No es verdad?
- Hízole gracia a Morgan la serenidad del lego y le dijo:
- ¿Que pides? - responde Fray Juan:
- ¡Que me deis una limosna de mil ducados para terminar el altar de madera, es decir, la madera del altar - Dicen las historias que se rió mucho Morgan y que exclamó:
- Este lego es más pirata que yo!!. Y mandó que se lo entregasen de contado.

Fin!
***********************************************************************************************************************************
Es así como se pudo salvar esta magnífica obra que data de mas 400 años y que podemos ver en la Iglesia de San José en la nueva ciudad de Panamá, ya que después del incendio la ciudad se trasladó a lo que hoy conocemos como el Casco Antiguo, ubicado en el barrio de San Felipe.

Y como en la foto no podemos apreciar bien las 5 imágenes que contemplan el retablo, aquí se las describo:

San José: En el centro arriba, con su mano izquierda, sostiene al Divino Niño Jesus. En la mano derecha tiene la flor de la pureza, una azucena.

Santo Tomás de Villa Nueva: (Arriba a la derecha de San José) Con su mano derecha sostiene el báculo de obispo y en la izquierda un pan, símbolo de la gran caridad de este Arzobispo Agustino de Valencia (España Siglo XVI)

Santa Clara de la Cruz de Montefalco: (Arriba a la izquierda de San José) Monja Agustina. Tiene marcada en su corazón la cruz del Señor.

San Agustín: Lo encontramos debajo de Santa Clara, con el báculo de obispo en su mano derecha y el corazón en su mano izquierda.

Nuestra Señora de la Consolación: (Debajo de Santo Tomás de Villa Nueva) Sostiene al Divino Niño Jesús sobre sus rodillas, y éste parece mostrar y entregar la correa a los fundadores de la orden de Agustinos Recolectos, San Agustín y su madre Santa Mónica.

Arriba del retablo se ve, dentro de un círculo de colores, al Padre Eterno, su cabeza está enmarcada en un triángulo (Símbolo de la Trinidad). Con su mano derecha bendice al mundo y en la mano izquierda con una balanza, símbolo de la Justicia sostiene el Universo.

Por:
Mitzi Miranda.