domingo, 21 de noviembre de 2010

Virgen de Pekín y Nuestra Señora de Sheshan

Advocaciones de La Santisima Virgen María en China.

Virgen de Pekín, Reina de China

Se le atribuye a la Virgen María una aparición milagrosa en aquellas tierras orientales cuando, en 1900 los Boxer pretendían atacar la aldea católica de Dong Lv con intenciones no, precisamente, santas.

Los parroquianos, a cuya cabeza estaba el sacerdote, invocaron a María que no podía abandonarlos en aquella situación por la que pasaban.
Así, mientras unas personas vieron que una Señora que vestía de un color blanco muy brillante se aparecía en el cielo sobre la iglesia, las personas que estaban dentro de la misma se dieron cuenta que la imagen de la Inmaculada Concepción desapareció de la tela en la que estaba pintada y cuando los Boxer se alejaron de la zona volvió al estado en la que siempre había estado.

Es de suponer que la Virgen María salvó a la aldea.

Posteriormente, en 1908 se le encargó a un pintor de Shang Hai que pintara una imagen de la Virgen de Dong Lv a la que, posteriormente, durante el Primer Concilio de la Iglesia Católica China (en 1924) se la nombró “Reina de China”.

Además, el santuario donde se encuentra la imagen fue designado en 1932 por Pío XI lugar de peregrinación y es utilizado, así, por los católicos chinos para mostrar su fidelidad al Santo Padre y la Santa Sede siendo muy numerosos el 24 de mayo que es, precisamente, la fiesta de María Auxiliadora, María Ayuda de los Cristianos y que tanto hace por los creyentes chinos.

Por otra parte, sobre la advocación de María con el título de Nuestra Señora de Sheshan traigo aquí la oración del Papa Benedicto XVI al respecto de la misma que dice lo que sigue:

Virgen Santísima, Madre del Verbo Encarnado y Madre nuestra,
venerada con el título de ‘Auxilio de los cristianos” en el Santuario de Sheshan, a la que se dirige con devoción toda la Iglesia en China, hoy venimos ante ti para implorar tu protección.

Mira al Pueblo de Dios y guíalo con solicitud maternal
por los caminos de la verdad y el amor, para que sea siempre
fermento de convivencia armónica entre todos los ciudadanos.

Con el dócil “sí” pronunciado en Nazaret tú aceptaste que
el Hijo eterno de Dios se encarnara en tu seno virginal
iniciando así en la historia la obra de la Redención,
en la que cooperaste después con solícita dedicación,
dejando que la espada del dolor traspasase tu alma,
hasta la hora suprema de la Cruz, cuando en el Calvario permaneciste erguida junto a tu Hijo, que moría para que el hombre viviese.

Desde entonces llegaste a ser, de manera nueva, Madre
de todos los que acogen a tu Hijo Jesús en la fe y lo siguen tomando su Cruz.

Madre de la esperanza, que en la oscuridad del Sábado Santo saliste al encuentro de la mañana de Pascua con confianza inquebrantable, concede a tus hijos la capacidad de discernir en cualquier situación, incluso en las más tenebrosas, los signos de la presencia amorosa de Dios.

Señora nuestra de Sheshan, alienta el compromiso de quienes en China, en medio de las fatigas cotidianas, siguen creyendo, esperando y amando, para que nunca teman hablar de Jesús al mundo y del mundo a Jesús.

En la estatua que corona el Santuario tú muestras a tu Hijo
al mundo con los brazos abiertos en un gesto de amor.
Ayuda a los católicos a ser siempre testigos creíbles de este amor,
manteniéndose unidos a la roca de Pedro sobre la que está edificada la Iglesia.

Madre de China y de Asia, ruega por nosotros ahora y siempre.
Amén.

Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, intercede por tus necesitados hijos de China, lugar de martirio para los que se consideran hijos de Dios.

Fuente: Infocatolica

Saludos,

MM.

1 comentario:

MM dijo...

Me encanta el cuadro de la Virgen de Pekin, es hermoso!
Saludos.