sábado, 4 de junio de 2011

Mes de Junio, Mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús


DEVOCIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESUS

Origen. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es, en su esencia, tan antigua como la Iglesia.

En el Calvario, Nuestro Señor manifestó por primera vez su Corazón divino a através de la herida abierta en su costado por la lanza del soldado.

Para propagar esta devoción en su forma actual, Nuestro Señor Jesucristo se sirvió de San Juan Eudes († 1680) y de un modo especial de una humilde religiosa de la Visitación, Santa Margarita María de Alacoque (1646 – 1690). Un día de la octava de Corpus (en junio de 1675), Nuestro Señor, descubriendo su Corazón, le dijo: “He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres, que nada ha perdonado hasta agotarse y consumirse para manifestarles su amor; y en pago solo recibe de la mayor parte ingratitudes, por sus irreverencias y sacrilegios, por las indiferencias y desprecios que tienen por mí en este Sacramento de amor. Y lo que siento mas todavía es que corazones que me están consagrados me tratan de esta misma manera. “

Y el Divino Maestro confió a su sierva la misión de enriquecer al mundo entero con el socorro de esta devoción.

Objeto y fin. La devoción al Sagrado Corazón de Jesús honra al corazón adorable que late en el pecho del Salvador. Le honra también como símbolo conmovedor del amor de Dios para con nosotros que se manifiesta especialmente en la obra de nuestra salvación y en el Sacramento de la Eucaristía. La vista de este Corazón Sagrado, abrazado de amor por los hombres, nos incita a amar a Jesucristo con verdadero amor. Testigos de la indiferencia de muchos, nos esforzamos con nuestro amor y celo, en reparar tanta ingratitud.

Prácticas. Según el deseo del Divino Maestro; celebrar con piedad la fiesta del Sagrado Corazón.

Dedicar el primer viernes de cada mes al Sagrado Corazón, especialmente haciendo en este día una fervorosa comunión.

Ofrecer cada mañana al Sagrado Corazón de Jesús las acciones del día.

Por amor a Nuestro Señor, huir del pecado y luchar contra nuestros defectos.

Colocar en nuestras casa una hermosa imagen del Sagrado Corazón de Jesús, para participar de las bendiciones prometidas a quienes le tributen este homenaje y hacer la ceremonia de la Entronización.


Promesas del Sagrado Corazón de Jesús

  1. Reinaré a pesar de mis enemigos y de los que a ellos se opongan.
  2. Daré a mis devotos todas las gracias necesarias a su estado.
  3. Pondré paz en sus familias.
  4. Los aliviaré en sus trabajos.
  5. Bendeciré todas sus empresas.
  6. Les consolaré en sus penas.
  7. Seré su refugio seguro durante la vida y sobre todo en la hora de la muerte.
  8. Los pecadores hallarán en mi Corazón la fuente, el océano infinito de mi misericordia.
  9. Las almas tibias se harán fervorosas.
  10. Las almas fervorosas se elevarán a gran perfección.
  11. Bendeciré las casas en que mi imagen sea expuesta y honrada.
  12. No dejaré morir eternamente a ningún devoto que se haya consagrado a mi Divino Corazón.
  13. Derramaré la unción de mi caridad sobre las Comunidades religiosas que se pongan bajo mi especial proteccion, y seré su salvaguardia en sus caídas.
  14. Los que trabajen en la salvación de las almas lo harán con éxito y sabrán el arte de conmover los corazones más empedernidos, si tienen una tierna devoción a mi Corazón divino y trabajan por inspirarla y establecerla en todas partes.
  15. Las personas que propaguen esta devoción recibirán por ello grandes recompensas y tendrán su nombre escrito en mi corazón, y jamás será borrado de él.
  16. Prometo, en el exceso de la misericordia de mi Corazón, que mi amor todopoderoso concederá a todos los que comulguen nueve primeros viernes de mes seguido la gracia de la penitencia final; no morirán en mi desgracia ni sin recibir los Sacramentos, y mi Corazón será su seguro refugio en aquella hora.


El primer viernes de mes

Es una excelente manera de honrar al Sacratísimo Corazón de Jesús. Celebre cada primer Viernes comulgando y asistiendo al acto de la tarde, en el que se suele dar la bendición con el Santísimo.


CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESUS

(Preescrita por el Papa Pio XI para la Fiesta de Cristo Rey)

¡Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano! Miradnos humildemente postrados delante de vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser; y a fin de vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno de espontáneamente nos consagramos en este día a vuestro Sacratísimo Corazón.

Muchos, por desgracia, jamás os han conocido; muchos, despreciando vuestros mandamientos, os han desechado. ¡Oh Jesús benignísimo!, compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos a todos a vuestro Corazón Santísimo.

¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródifgos que os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna para que no perezcan de hambre y de miseria.

Sed Rey de aquellos que, por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos; devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del islamismo; dignáos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino.

Mirad, finalmente, con ojos de misericordia a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue vuestro predilecto: descienda también sobre ellos, como bautismo de redención y de vida, la sangre que un día contra sí reclamaron.

Conceded, ¡oh Señor!, incoluminidad y libertad segura a vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: ¡Alabado sea el Corazón divino, causa de nuestra salud!. A Él se entonen cánticos de honor y de gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Fuente: Devocionario Católico

1 comentario:

Valdejimena Valle dijo...

Muchísimas Gracias por su web, tan completa y de tanta ayuda para todos los que q, peregrinos, en medio de la inquisitorial persecución de los detentores de la "nueva iglesia", cuentan con mi ora et labora diario de un monje benedictino tradicional que ha tenido que optar por el eremitismo en un monasterio-Santuario Mariano en que me he recluído buscando poder vivir mi Regla dentro de la Iglesia verdadera, ya que mis hermanos de Abadía han tirado por la borda la vida monástica, incumpliendo la Regla y adaptando la vida a sus caprichos y con las puertas abiertas de par en par al mundo y al "creacionismo modernista" Un monje ermitaño