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martes, 27 de noviembre de 2012

Prodigios y Favores de La Medalla Milagrosa


Hoy en la Fiesta de Nuestra Señora de La Medalla Milagrosa, queremos recordar su milagrosa aparición a Santa Catalina Labouré y de los portentosos favores y gracias que podemos obtener al llevar su medalla con  mucha fe y devoción.

Su historia comienza al inicio del siglo antepasado, en 1806, cuando la Providencia hizo nacer en Borgoña (Francia) a una niña destinada a representar un gran papel en su tiempo y en los siglos venideros: Catalina Labouré.

A los nueve años Catalina pierde a su madre. Llorando mucho, sube ella entonces en un mueble, donde había una imagen de Nuestra Señora y declara abrazando a la imagen: “Desde hoy, Vos seréis mi madre”.

Y María Santísima, correspondiendo a tanto afecto por Ella misma inspirado, se volvió de modo especial madre de Catalina.

A los 23 años, victoriosa ante todos los intentos paternos de apartarla de los caminos que Dios le había trazado, Catalina obtuvo autorización para entrar como postulante en la casa de las Hijas de la Caridad de Chatillon-sur-Seine.

Tres meses después, el día 21 de abril de 1830, traspuso por primera vez los umbrales del noviciado de las Hijas de la Caridad, en la Rue du Bac, en París.

Primera aparición de Nuestra Señora

En julio del mismo año, Catalina ve por primera vez a la Reina del Cielo y de la Tierra. Transcribo en seguida sus propias palabras, extraídas de su manuscrito:

“A las once y media de la noche, oí que me llamaban por mi nombre: —¡Catalina, Catalina! Me desperté y miré hacia el pasadizo que era el lugar de donde venía la voz. Corro la cortina y veo un niño vestido de blanco, de unos cuatro o cinco años, el cual me dijo: —Levántate pronto y ven a la capilla; la Virgen te espera. [...]

Así se pasó el momento más dulce de mi vida. Me sería imposible decir lo que sentí. Ella me dijo: [...]

—Hija mía, Dios quiere encargarte una misión. Tendrás que sufrir, pero te sobrepondrás pensando que lo haces por la gloria de Dios. [...] Te contradirán, pero tendrás la gracia; no temas. [...] Serás inspirada en tus oraciones”.

Santa Catalina, de rodillas, a los pies de la Virgen

Segunda aparición de Nuestra Señora: la Medalla Milagrosa

Habían transcurrido cuatro meses desde la primera aparición de Nuestra Señora, que había dejado en Santa Catalina profundas añoranzas y un inmenso deseo de volver a ver a la Madre de Dios. He aquí cómo, en sus manuscritos, la propia novicia de las Hijas de la Caridad narra la segunda aparición:

“El día 27 de noviembre de 1830... vi a la Santísima Virgen. Era de estatura mediana, estaba de pie, vestida con un traje de seda blanco aurora, hecho a la manera que se llama à la Vierge, holgado, con mangas lisas y un velo blanco que le cubría la cabeza y descendía de cada lado hasta abajo. Bajo el velo, vi sus cabellos lisos partidos al medio y por encima un bordado de más o menos tres centímetros de ancho, sin flecos, esto es, apoyado ligeramente sobre los cabellos. El rostro bastante descubierto, los pies apoyados sobre media esfera, y teniendo en las manos una esfera de oro, que representaba al mundo. Tenía las manos puestas a la altura de la cintura, de una manera muy natural, y los ojos elevados hacia el Cielo...

Aquí su rostro era magníficamente bello. Yo no sabría describirlo... Y poco después, de repente, percibí en esos dedos anillos revestidos con piedras, unas más bellas que las otras, unas mayores y otras menores, que lanzaban rayos cada cual más bello que los otros. Partían de las piedras mayores los más bellos rayos, siempre ensanchándose hacia los extremos, cubriendo toda la parte de abajo. Yo no veía más sus pies... En ese momento en que estaba contemplándola, la Santísima Virgen bajó los ojos, mirándome fijamente. Una voz se hizo oír, diciéndome estas palabras:

— «La esfera que ves representa al mundo entero, particularmente a Francia... y a cada persona en particular...»

Aquí yo no sé expresar lo que sentí y lo que vi: la belleza y el resplandor, los rayos tan bellos...

— «Es el símbolo de las gracias que derramo sobre las personas que me las piden... » Me hizo comprender lo agradable que era rezar a la Santísima Virgen y cuán generosa es Ella con las personas que le rezan. Cuántas gracias concede a las personas que se las piden y la alegría que siente concediéndolas... En ese momento se formó un marco alrededor de la Santísima Virgen, un tanto ovalado, donde había en lo alto estas palabras: «Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos», escritas con letras de oro. .... Entonces, se oyó una voz que me dijo:

— «Haz, haz acuñar una medalla según este modelo. Todas las personas que la lleven en el cuello recibirán grandes gracias. Las gracias serán abundantes para las personas que la usen con confianza...»

En ese instante, el cuadro me pareció darse vuelta, y ahí vi el reverso de la medalla. Preocupada por saber qué era necesario poner del lado reverso de la medalla, después de muchas oraciones, un día, en la meditación, me pareció oír una voz que me decía: «La M y los dos corazones dicen lo suficiente».


Tercera aparición de Nuestra Señora

Pocos días después, en diciembre de 1830, la Santísima Virgen visita a Catalina por tercera y última vez.

La Virgen María se presenta con el mismo vestido color de aurora y con el mismo velo, sujetando nuevamente un globo de oro sobrepuesto por una pequeña cruz.

De los mismos anillos adornados con piedras preciosas irradiaba, con intensidades diversas, la misma luz:

“Es imposible de expresar lo que sentí y todo cuanto comprendí en el momento en que la Santísima Virgen ofrecía el globo a Nuestro Señor.

Mientras me ocupaba en contemplar a la Santísima Virgen, una voz se hizo oír en el fondo de mi corazón: «Estos rayos son el símbolo de las gracias que la Santísima Virgen consigue para las personas que las piden». Esas líneas deben ser colocadas como leyenda debajo de la Santísima Virgen.

Yo estaba llena de buenos sentimientos, cuando todo desapareció como algo que se borra; y me quedé repleta de alegría y consolación”.

Así concluye el ciclo de las apariciones de la Santísima Virgen a Santa Catalina, que recibe, no obstante, un consolador mensaje: «Hija mía, de ahora en adelante no me verás más, pero oirás mi voz durante tus oraciones».

Pero el padre Aladel, confesor de Santa Catalina, a quien ella le cuenta todo, se muestra frío e incrédulo, considerándola soñadora, visionaria, alucinada.

Por fin, después de consultar al arzobispo de París, que le anima a llevar adelante la empresa, el padre Aladel encarga las primeras 20.000 medallas, en 1832.



Los primeros prodigios

Las medallas milagrosas iniciaron su esplendoroso cortejo de milagros durante la epidemia de cólera que azotó a Francia en aquel mismo año. Siguen un ejemplo de milagro en el orden de la naturaleza y otro en la orden de la gracia, o espiritual, ambos bastante significativos:

* En la diócesis de Meaux, una señora contagiada por el cólera, ya desahuciada, y en vísperas de dar a luz, recibe una medalla milagrosa: nace una bella y saludable niña, y su madre se ve totalmente curada.

* Próximo a fallecer, un militar de Alençon respondía con blasfemias e insultos a todos los incitamientos a la conversión que le dirigían el capellán y las religiosas: “Vuestro Dios no quiere a los franceses: decís que Él es bueno y que me ama, pero si así fuese ¿cómo me hace sufrir de este modo? No necesito de vuestros consejos, ni de vuestros sermones”.

A medida que se aproximaba a la muerte, se multiplicaban las imprecaciones. Cuando nadie más esperaba su conversión, seis días después de que una monja le prendiera al lecho, sin que él lo percibiera, una medalla milagrosa, el militar declara: “No quiero morir en el estado en que me encuentro; pidan al padre que haga el favor de oírme en confesión”.

En medio de terribles tormentos, muere con serenidad y dice: “Lo que me causa pesar es haber amado tan tarde, y no amar mucho más”.

Estos hechos nos enseñan que la medalla debe ser usada no solamente para pedir beneficios de orden material, sino principalmente para pedir gracias de conversión, de santificación propia o de otras personas, cambios de comportamiento, abandono de vicios y de situaciones pecaminosas, etc., en fin todo aquello que parece difícil, y hasta casi imposible, pero que puede ser alcanzado recurriendo al poder de la Virgen, a través del uso devoto, humilde y lleno de confianza de su milagrosa medalla.

La oración que ciertamente Ella recibe con mayor agrado, hecha por aquellos que traen consigo esta medalla de tantas gracias, es la jaculatoria grabada en ella, y que Nuestra Señora misma se dignó enseñarnos, para que la recemos muchas veces al día: “¡Oh María sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a Vos!”


Fuente: Fatima.org

miércoles, 19 de septiembre de 2012

El secreto de Nuestra Señora de la Salette

«Melanie, esto que yo te voy a decir ahora no será siempre secreto; puedes publicarlo en 1858: Los Sacerdotes, Ministros de mi Hijo, los Sacerdotes…, por su mala vida, por sus irreverencias e impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han convertido en cloacas de impureza. ¡Sí!, los Sacerdotes piden venganza y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a Mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no se encuentra nadie que implore misericordia y perdón para el Pueblo. Ya no hay almas generosas ni persona digna de ofrecer la víctima sin mancha al Eterno, en favor del mundo. Dios va a castigar de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la Tierra…! Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a tantos males juntos. ¡Los jefes, los conductores del Pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos perecer. Dios permitirá a la serpiente antigua poner divisiones entre los soberanos, en las sociedades y en las familias. (…) La sociedad está en vísperas de las más terribles calamidades y los más grandes acontecimientos. Se verá obligada a ser gobernada por una vara de hierro y a beber el cáliz de la cólera de Dios. Que el Vicario de mi Hijo, el soberano Pontífice Pio IX, no salga ya de Roma después del año de 1859; pero que sea firme y generoso; que combata con las armas de la fe y del amor. Yo estaré con él. (…) Italia será castigada por su ambición de querer sacudir el yugo del Señor de los Señores. (…) La sangre correrá por todas partes. Las Iglesias serán cerradas o profanadas. Los Sacerdotes y religiosos serán perseguidos.(…) Muchos abandonarán la Fé, y el número de Sacerdotes y religiosos que se separarán de la verdadera religión será grande. Entre estas personas se encontrarán incluso Obispos. Que el Papa se ponga en guardia contra los obradores de milagros, pues llega el tiempo en que los prodigios más asombrosos tendrán lugar en la tierra y en los aires. (…) Lucifer, con gran número de demonios, serán desatados del Infierno; abolirán la fe, aún entre las personas consagradas a Dios. (…) Muchas casas religiosas perderán completamente la fe y perderán a muchísimas almas. Los malos libros abundarán en la Tierra y los espíritus de las tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios. Habrá Iglesias para servir a esos espíritus. (…) ¡Ay de los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas, a poner a salvo su autoridad y dominar con orgullo!

El Vicario de Mi Hijo tendrá mucho que sufrir, porque por un tiempo la Iglesia será entregada a grandes persecuciones. Esta será la hora de las tinieblas. La Iglesia tendrá una crisis espantosa. Dado el olvido de la santa Fe en Dios, cada individuo querrá guiarse por sí mismo y ser superior a sus semejantes. (…) El Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días; pero ni él ni su sucesor verán el triunfo de la Iglesia de Dios. Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer todo principio religioso para dar lugar al materialismo, al ateísmo, (…) a toda clase de vicios. Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la Tierra. Francia, Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el italiano contra el italiano… habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia ni de Italia, porque el Evangelio de Cristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia. Al primer golpe de su espada fulminante las montañas y la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres traspasan la bóveda de los Cielos. París será quemado, y Marsella engullida; varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se oirá más que ruido de armas y blasfemias. Los justos sufrirán mucho, sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo, y todo el Pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorarán su ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles que destruyan a todos sus enemigos. Los perseguidores de la Iglesia de Cristo y los hombres dados al pecado perecerán de golpe, y la Tierra quedará como un desierto.

Entonces será la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado. La caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios.» (…)

(Las profecías de La Salette no parecen haber sido dictadas en orden sucesivo, no son correlativas. Continúa:)

«La Tierra será castigada con todo género de plagas. Habrá guerras, hasta la última que la harán los diez reyes del anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán los únicos que gobernarán al mundo. Antes que eso suceda, habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados; pero los hijos de la Santa Iglesia, los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, creerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas. Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo, Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad. La naturaleza clama venganza contra los hombres, y tiembla de espanto en espera de lo que debe suceder en la Tierra encharcada de crímenes. Temblad Tierra, y vosotros que hacéis profesión de servir a Jesucristo y que interiormente os adoráis a vosotros mismos, ¡temblad!, pues Dios va a entregaros a sus enemigos, porque los lugares santos están en la corrupción. Muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo. Durante este tiempo nacerá el anticristo… Hará prodigios y no se alimentará sino de impurezas. … Se cambiarán las estaciones… Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos.

ROMA perderá la Fé y se convertirá en la sede del anticristo. Los demonios del aire, con el anticristo, harán grandes prodigios en la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas partes. Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad.

Hago una apremiante llamada a la Tierra, llamo a los verdaderos discípulos del Dios que vive y reina en los Cielos, llamo a los verdaderos imitadores de Cristo hecho hombre, el único y verdadero salvador de los hombres. Llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu. Finalmente… Llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos. Los fieles discípulos de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios. En el sufrimiento, y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan y vengan a iluminar la Tierra: Id y mostraos como mis hijos queridos, yo estoy con vosotros y en vosotros, con tal que vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. … Luchad hijos de la luz, vosotros pequeño número… pues ya está aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines. La Iglesia se oscurecerá, el mundo quedará consternado. Pero he ahí ENOC y ELÍAS, llenos del espíritu de Dios; predicarán con la fuerza de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas. Harán grandes prodigios por la virtud del Espíritu Santo, y condenarán los errores diabólicos del anticristo. ¡Ay de los habitantes de la Tierra…! Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso… … Tempestades que destruirán ciudades, terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán la cabeza contra los muros, llamarán a la muerte. … La sangre correrá por todas partes. ¿Quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre, las lágrimas y oraciones de los justos, Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. ROMA pagana desaparecerá, caerá fuego del cielo y consumirá tres ciudades; el universo entero estará preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no haber adorado al verdadero Cristo, que vivía entre ellos. Ha llegado el tiempo. El sol se oscurece, solo la fé vivirá. Aquí está el tiempo. El abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. Aquí está la bestia con sus súbditos, llamándose el salvador del mundo. Se elevará con orgullo por los aires para subir hasta el Cielo. Será sofocado por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá. Y la Tierra, que llevará TRES DÍAS en continuas evoluciones, abrirá su seno lleno de fuego. Será hundido para siempre, (el anticristo), con todos los suyos, en los abismos eternos del infierno. Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado. Dios será servido y glorificado.»


Fuente: RC
Subrayado: Romanistas

Santuario de La Salette


«En cuanto a las revelaciones privadas, es mejor creer que no creer en ellas; porque si crees y resultan ser verdaderas, te sentirás feliz de que creiste, porque Nuestra Santa Madre lo pidió. Y si resultan ser falsas, tú recibes todas las bendiciones como si fueran verdaderas, porque creiste que eran verdad.» (Papa Urbano VIII, 1636 )

VEAN ESTA NOVENA A N.S. DE LA SALETTE!! AQUI

domingo, 11 de diciembre de 2011

La Imagen Milagrosa de Guadalupe en México | Documental


Visto en el blog La Puerta Angosta

Nota: el link al que remite el video es sedevacantista, posición que no es la del blog. Saludos!

sábado, 16 de julio de 2011

Breve historia del Escapulario del Carmen

Nuestra Señora del Carmen
Fiesta: 16 de julio


El escapulario de Nuestra Señora del Carmen es una dádiva de la protección y del maternal cariño de la Reina del Cielo hacia los hombres. Su historia está estrechamente ligada a la Orden del Carmen, que se remonta según una antigua tradición a los santos profetas Elías, Eliseo y a sus discípulos, que se establecieron en el Monte Carmelo, en Palestina.
De acuerdo con esa misma tradición, ellos ya veneraban a Aquella que vendría a ser la Madre del Redentor, simbolizada por la nubecita que apareció cuando San Elías pedía el fin de la prolongada sequía que los asolaba (cfr. 3 Reyes 18, 41-45), y de la cual cayó una lluvia bendita que reverdeció la tierra.
Estos ermitaños se sucedieron a través de las generaciones hasta la Edad Media, y cuando los musulmanes conquistaron Tierra Santa, tuvieron que huir hacia Europa. Allí enfrentaron grandes dificultades corriendo riesgo de extinción.
Fue entonces que un carmelita inglés, San Simón Stock, hombre penitente y de mucha santidad, fue electo Superior General de la Orden. Angustiado con la situación en que se encontraban, comenzó a suplicar incesantemente a la Virgen para que los protegiese.
El 16 de julio de 1251, hace exactamente 750 años, mientras rezaba fervorosamente en su convento de Cambridge (Inglaterra), se le apareció Nuestra Señora revestida del hábito carmelita, portando en sus brazos al Niño Jesús y extendiéndole un escapulario le dijo estas palabras:
“Recibe, queridísimo hijo, este Escapulario de tu Orden, señal de mi confraternidad, privilegio para ti y para todos los carmelitas. Todo aquel que muera con él revestido, no arderá en las llamas del infierno. Él es, pues, una señal de salvación, una seguridad de paz y de eterna alianza”.
En 1314, la Madre de Dios se apareció nuevamente, esta vez al Papa Juan XXII, confirmando su especial protección a los que usasen el escapulario, y prometiendo además que los libraría del purgatorio el primer sábado después de la muerte.
Esto llevó a Pontífices, monarcas, religiosos de otras órdenes y personas de todas las condiciones a querer participar de este privilegio, recibiendo el escapulario como un símbolo de devoción a María Santísima y de salvaguarda contra los enemigos del alma y del cuerpo.


ORACIÓN

¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen! Vos, que miráis con ojos de particular bondad al que viste vuestro bendito Escapulario, miradme benignamente y cubridme con el manto de vuestra maternal protección. Fortaleced mi flaqueza con vuestro poder, iluminad las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumentad en mí la fe, la esperanza y la caridad. Adornad mi alma con tales gracias y virtudes que sea siempre amada de vuestro divino Hijo y de Vos. Asistidme en vida, consoladme cuando muera con vuestra amabilísima presencia, y presentadme a la augustísima Trinidad como hijo y siervo devoto vuestro, para alabaros eternamente y bendeciros en el Paraíso. Amén.

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ACCIÓN DE GRACIAS
Y OFRECIMIENTO

¡Oh Virgen Santa del Carmen! Jamás podremos corresponder dignamente a los favores y gracias que nos has hecho al darnos tu santo Escapulario. Acepta nuestro sencillo, pero hondamente sentido, agradecimiento y, ya que nada te podemos dar que sea digno de Ti y de tus mercedes, ofrecemos nuestro corazón, con todo su amor, y toda nuestra vida, que queremos emplear en el amor y servicio de tu Hijo Señor nuestro, y en propagar tu dulce devoción, procurando que todos nuestros hermanos en la fe, con los cuales la divina Providencia nos hace convivir y relacionar, estimen y agradezcan tu gran don, vistiendo el santo Escapulario, y que todos podamos vivir y morir en tu amor y devoción. Amen.

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ORACIÓN
PARA ALCANZAR SU AMOR

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! Vos sois la criatura más noble, la más sublime, la más pura, más bella y más santa de todas. ¡Oh si todos os conocieran, Señora y Madre mía, si todos os amaran como Vos merecéis! Pero me consuelo porque tantas almas dichosas en el Cielo y en la tierra viven enamoradas de vuestra bondad y belleza. Y me alegro más porque Dios os ama a Vos sola más que a todos los hombres y ángeles juntos. Reina mía amabilísima, yo, miserable pecador, también os amo, pero os amo poco en comparación de lo que Vos merecéis; quiero, pues, un amor más grande y tierno hacia Vos, y esto Vos me lo habéis de alcanzar, ya que amaros a Vos y llevar vuestro Santo Escapulario es una señal de predestinación a la gloria, y una gracia que Dios no concede sino a los que eficazmente quiere salvar. Vos, pues, que todo lo alcanzáis de Dios, conseguidme esta gracia: que mi corazón arda en vuestro amor, conforme al afecto que Vos me mostráis; que os ame como verdadero hijo, ya que Vos me amáis con el amor más tierno de Madre, para que, uniéndome con Vos por el amor aquí en la tierra, no me separe de Vos después en la eternidad. Amén.

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ORACIÓN A LA BEATÍSIMA
VIRGEN DEL MONTE CARMELO

¡Oh piadosísima Virgen! Vos, que nueve siglos antes de existir fuisteis vista en profecía por el siervo de Dios nuestro Padre San Elías, y venerada por sus hijos allá en el Carmelo... Vos, que en carne mortal os dignasteis visitarles y les dispensasteis celestiales consuelos... Vos, que vigiláis siempre por la virtuosa familia que tuvo por Superior a vuestro estimado hijo San Simón Stock, por Padres y reformadores a la Seráfica Virgen y mística Doctora Santa Teresa de Jesús y al esclarecido y extático San Juan de la Cruz, así como por una de sus dignísimas hijas a la ejemplar Esposa de Jesucristo Santa María Magdalena de Pazzis, vuestra devotísima sierva... Vos, que engalanasteis a dicha Orden con la estimable prenda del Santo Escapulario.., y, en fin, Vos, que de tantas maneras habéis demostrado vuestro cariñoso amor a los carmelitas y sus allegados, recibid benévola mi corazón ardiente de fervoroso entusiasmo hacia la más pura de las criaturas y la más candorosa de las madres. No permitáis, Señora, que el león rugiente asuste mi espíritu en el camino de la perfección, y haced que logre arribar a salvamento en la gloria, como lo habéis alcanzado de vuestro Divino Jesús para los que, invocándoos con fe e imitando vuestras virtudes, murieron píamente con vuestra enseña. Amén.


Fuente: www.fatima.org.pe
Devocionario Católico

jueves, 9 de junio de 2011

NATIVIDAD, UNA PELÍCULA HERETICA QUE UN CATÓLICO NO DEBE VER!!!

Natividad (2006)
Dirigida por: Catherine Hardwicke
Escrita por: Mike Rich

En “Natividad” se ataca, lisa y llanamente, a la figura de María que aparece como una joven como las demás, que se fija en los mozalbetes del lugar, por momentos deprimida, siempre pasiva y abúlica, que no expresa ninguna vida interior. Parece aburrirse o es simplemente aburrida, hastiada, por momentos angustiada y lo que es peor dubitativa, de fe tambaleante y poco caritativa ya que no se la ve atenta a las necesidades de los otros.

Ya al comienzo vemos que María es sujeto de reprimendas de parte de los padres porque se ha quedado jugando con las chicas y muchachos y no hizo lo que tenía que hacer. Dicho sea de paso, los chicos no parecen muy inocentes que digamos porque un muchacho se lanza encima de una de las amigas de esta María y se revuelcan por el suelo. Ya se verá que estos detalles marginales no son baladíes.

Al padre, los soldados enviados por Herodes, le quitan un asno de su propiedad José lo recupera comprándolo y se lo da a María y le dice: “Dile a tu padre que se lo dejaron olvidado, así conservará su orgullo”. Bueno, es lo que se diría una mentira piadosa y después de todo el buen Joaquín tendría su orgullo como el que más. ¿Habrá esta María dicho la mentirilla? Pasemos por alto este otro detalle y vayamos a los desposorios. Cuando los padres –si ambos, padre y madre, están vivos- enligen a José como su futuro esposo ella se fastidia y dice: “¿Por qué me obligan a desposarme con un hombre que no amo?” “¿Por qué?” Le responde la madre: “Podemos alimentarnos todos (José estaba según el autor de la película en mejor posición que ellos). Lo hemos hecho por ti”. Casamiento por conveniencia, no por elección de la providencia. Aparte de mostrar la moza aires de rebeldía, tal actitud es inaudita dado que a José lo presentan como un joven bueno, y en tiempos y sociedades en que los matrimonios se pactaban primero, hubiera sido motivo de alegría conseguir un hombre así (a menos que los autores quieran insinuar que a ella le gustaba otro) y luego, el tema es anacrónico porque por la misma razón que pactar un matrimonio era parte de la vida habitual no había lugar a quejas ni planteamientos.

Luego, la misma madre dice: “…siempre hay esperanza”. A lo que esta María replica: “¿Incluso en Nazaret?”. Vaya, vaya que es escéptica la niña. Así que poca o nada la esperanza.

El anuncio del ángel no podría haber sido enmarcado y presentado en un contexto de menor sobrenaturalidad. ¡Un ángel que se pasea mientras ella lo escucha, no en la intimidad sino en el campo donde hay otros que están por ahí!

El ángel la saluda: “¿Salve, oh elegida! Qué va, nada de “llena de gracia”. Elegida puede haber muchas pero llena de gracia, de la plenitud de la gracia sólo una.

Cuando ella al escuchar el anuncio pregunta al ángel: “¿Cómo es posible?”, lo hace moviendo la cabeza en signo de negación. Duda. ¿Fue esto así? Si fue así ¿por qué no fue castigada como lo había sido Zacarías que quedó mudo por dudar? Yahvé es un Dios celoso que no admite de sus elegidos dudas. Moisés por algo menor, por no haber confiado y golpear dos veces la roca para que brote agua, es castigado y no verá la Tierra Prometida (Cf. Números 20, 12).

Nos preguntamos dónde está la Madre de la fe, la Madre de los creyentes, la “¿Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (Lc. 1, 45). Pero esta María duda al punto que yendo a visitar a Isabel suspira al Dios, a quien no le termina de creer: “¿Por favor, Señor, haz que Isabel esté encinta tal como me dijo el ángel!.

Ella da su conformidad apáticamente al ángel: “Soy la esclava del Señor” y se arrodilla mientras el ángel está en pie, Imagino que un director católico no habría dispuesto esa escenografía y conociendo la iconografía habría hecho arrodillar al Arcángel ante la Encarnación del Verbo Eterno de Dios, que se hace presente por el sí de la Virgen. Pero, convengámoslo, esto es mucho pedirle a una directora presbiteriana.

Cuán lejos está toda esa anunciación de lo que han escrito los santos como san Sofronio: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. ¿Y que puede ser más sublime que este gozo, oh Virgen Madre?... ¿Acaso se puede imaginar una gracia más espléndida? El Señor está contigo. ¿Y quién es el que puede competir contigo? Dios proviene de ti. Verdaderamente, bendita tú entre las mujeres, pues a pesar de ser una mujer, criatura de Dios como todas las demás, has llegado a ser, de verdad, Madre de Dios. Pues, lo que nacerá de ti es, con toda verdad, el Dios hecho hombre” (sermón 2. Anunciación de la Virgen).

En la visitación no hay nada del relato del Evangelio de San Lucas, no hay emoción de parte de esta María y, en cambio, las palabras de un supuesto diálogo que quita toda tensión del misterio, haciendo banal el encuentro que debió ser sublime. San Lucas escribe: “En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno. Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¿Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” (1, 39-45).

De esto nada. Nada de la exultación del relato evangélico y tampoco la fidelidad que cabría esperar al diálogo. Isabel se limita a un genérico “Bendita sea la que cree”.

Sabemos que el cine es primariamente imágenes y que las imágenes dicen más que las palabras porque quedan impresas de manera más fuerte. Estas imágenes de “Natividad” hablan de una María no feliz, insulsa, apática y que no expresa ni está a la altura del acontecimiento más grande de la creación, porque la Encarnación de Dios que se hace hombre en su seno es más grandioso que la creación de trillones de galaxias.

Las palabras del relato lucano están en parte truncadas y en parte intercaladas con otras de pura invención del autor del film de manera que, como queda dicho, pierde fuerza toda la escena. El Magnifícat, canto de alabanzas de la Virgen que rompe su silencio evangélico, está ausente y sólo aparece al final –en la huida a Egipto- fuera totalmente del contexto y significativamente recortado “el Poderoso ha hecho obras grandes” cuando debería haber sido “el Poderoso ha hecho obras grandes por mí” (Lc. 1, 49). La diferencia no es sutil al quitar el “por mí”, ya que hay que negarle todo merecimiento a la Virgen. ¿Y este es el film que se publicita como la verdadera historia del Nacimiento de Jesús!

Pero, hay más en esta visitación. No es Isabel a quien el Espíritu Santo le revela la presencia del Señor en María sino que es María quien le dice a Isabel: “Isabel, ¿se mueve!”. A lo que responde Isabel que a ella también se le mueve el hijo que lleva dentro. Nada de sobrenaturalidad. Todo normal.

La visita a Isabel, por la actitud de esa María, parecería que fue sólo para comprobar si era verdad lo que había dicho Dios por el ángel. Porque no se la ve que ayude mucho que digamos. Sigue en su pasividad y abulia.

Al regreso a Nazaret, hay todo una discusión a cuatro. De una parte la maría del film, que cuenta que se le apareció el ángel, y de la otra José y los padres de ella que no le creen. Por supuesto, todo esto absolutamente inventado.

Viene luego el sueño de José y el censo por el que tienen que ir a Belén.
Hay detalles en la película en los que, insisto, hay que reparar. No se debe pensar que están ahí porque sí. Tienen un fin preciso porque son los que van dando la tonalidad a lo que se quiere dar como mensaje y además porque obran en manera subliminal.

En la ida a Belén el detalle es que los detienen soldados romanos para revisarlos y a esa María la palpan, la manosean. Si no se está atento puede pasar desapercibido. Luego, otro detalle, una adivina les regala dulces y lee la mano a la Virgen. “Tu mano me dice que es varón”, le espeta. En esto repito lo dicho en otra carta:

Siendo la Virgen inmaculada, plena de la gracia, llena del Espíritu Santo y por añadidura hija de Israel, que conocía perfectamente que la adivinación era abominable a Dios (Deuteronomio 18, 10) y que si no lo hubiera conocido igualmente el Espíritu la hubiera alertado del pecado, cómo, entonces se puede admitir o siquiera imaginar que se prestase a que le adivinasen el futuro. ¿No habría retirado velozmente la mano y se habría apartado de aquella mujer?

Otro detalle: Al vadear un río aparece una culebra y esta María llena de miedo cae de la cabalgadura, está por ahogarse y José la salva. Me pregunto: ¿Por qué la directora habrá elegido una culebra, una víbora, asustando a esa María y haciendo que las aguas la arrastren? Pienso que muchos habríamos imaginado a la Virgen enfrentando ala víbora –imagen de Satanás- y nunca arrastrada por las aguas. Sugestivamente esas aguas hacen pensar las que vomita de la boca el Dragón del Apocalipsis. “Entonces el Dragón vomitó de sus fauces como un río de agua, detrás de la Mujer, para arrastrarla con su corriente. Pero la tierra vino en auxilio de la mujer: abrió la tierra su boca y tragó el rió vomitado de las fauces del Dragón” (Apoc. 12, 15-16). El caos satánico no consigue arrastras a la Mujer.

Cuando buscan alberguen en Belén ella reza: “¿No puedes ayudarnos?”. Esa no es oración de la Virgen que sabe que Dios es Todopoderoso.

Además, a esta María le falta caridad porque, otro detalle, en un momento en que los siguen a María y a José, el burro que llevaba a una mujer se cae y ellos siguen como si nada hubiera ocurrido.

Es decir que ni fe, ni esperanza, ni caridad, ni valor, ni temor de Dios, nada.

Y llegamos a una de las peores escenas: la del parto. La María del film pare con dolor. Cierto, ya a lo largo de la película había demostrado que no era la Inmaculada, la que desde el momento en que fue concebida fue librada del pecado original y que nunca pecó. Esta María –de directora protestante- es como todos los demás mortales y, por tanto, a ella le cabe la misma maldición que a las demás mujeres: “con dolor parirás a tus hijos”. (Gen. 3, 16 b)

Grita, cuando el nacimiento de Jesús debe haber sido de un gozo inefable y, por para colmo de herejías, José hace de comadrona. Desde luego, es de inferir que María ya no es virgen después de ese parto. Esta directora sabe más que todos los santos juntos, que toda la tradición de los Padres. San Ignacio de Antioquia escribió: “Al Príncipe de este mundo le quedaron ocultos: la virginidad de María y el parto de ella así como la muerte del Señor. Tres misterios clamorosos en el silencio de Dios” (Ef. 19, 1). No sólo sabe más que los santos sino que el mismo diablo.

Sin embargo, no debería sorprendernos una obra así porque sabemos que la directora es presbiteriana, por tanto era de esperar algo por el estilo aunque, como se ha visto, abundan detalles que van más allá de presentar a la Virgen como a una mujer cualquiera ya que se busca denigrarla. Lo que sí sorprende y no se logra entender es cómo fue posible estrenarla en el Vaticano, en el Aula Pablo VI algo que no logró un director, este sí católico, como Mel Gibson.


CONCLUSIÓN

La película desmerece a la Madre de Dios, ofende la fe y la verdad de las Escrituras. Simplemente proyecta prejuicios y la personalidad de los autores.

La virgen de “Natividad” es una joven vulgar, cualquiera de nosotros podríamos elegir una mucho mejor que esa María que nos proponen. Por tanto, la ofensa va dirigida directamente a Dios que fue quien la creó y predestinó para ser Madre de su Hijo.

La María del film carece de las virtudes teologales, es pecadora y concupiscente, apática, llena de temores y no trasluce vida interior alguna. A esta María, como me decía un sacerdote muy amigo, yo no le rezo.

María, Madre y Virgen, hay solo una: la verdadera de la fe. Aquella de quien San Bernardo dijo: De María “nunquam Satis”, nunca se ha de hablar, alabar, elogiar lo suficiente cuando de ella se trata.

(Extractos de un artículo del P.Justo Antonio Lofeudo, mslbs)

Fuente: Apostolado Eucaristico

martes, 24 de mayo de 2011

24 de Mayo - MARÍA AUXILIADORA

Nuestra Señora Auxilio de los Cristianos


Esta fiesta fue instituida por Pío VII para perpertuar el recuerdo de su entrada triunfal en Roma el 24 de mayo de 1814, a la vuelta de su cautiverio en Francia, por obra y opresión de Napoleón I.

También tiene por objeto agradecer a la Santísima Virgen su protección continua, varias veces atestiguada con prodigios extraordinarios sobre el pueblo cristiano, en defensa contra moros, turcos, herejes y enemigos declarados de la cristiandad. En especial nos recuerda la insigne victoria de Lepanto, en que las armas cristianas, y sobre todos las españolas, derrocaron el imperio de los turcos, gracias a las universales Rogativas ordenadas por el Papa San Pío V. Este Santo Pontífice introdujo en la letanías lauretanas la invocación de “auxilio de los cristianos”.

Apóstol destacado de esta devoción mariana fue San Juan Bosco (1815-1888), fundador de los salesianos, que tanta ayuda recibió de María. Las hijas de Don Bosco, las Religiosas de María Auxiliadora, han propagado intensamente la devoción a esta advocación mariana y han rodeado a María, Auxilio de los cristianos, de apiñada y entusiasta juventud femenina, flor de sus colegios y liceos.


NOVENA DE CONFIANZA A MARÍA AUXILIADORA

Madre amable de mi vida, Auxilio de los cristianos, la pena que me atormenta, pongo en tus divinas manos.
Dios te salve María…

Tú que sabes mis congojas, pues todas te las confío, da la paz a los turbados y alivia el corazón mío.
Dios te salve María…

Y aunque tu amor no merezco, no recurriré a Ti en vano, pues eres Madre de Dios y Auxilio de los cristianos.
Dios te salve María…

Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a tu protección haya sido abandonado; animado con esta confianza, me presento a ti. ¡Oh Madre de Dios!, no desoigas mis súplicas; escúchalas y acógelas benignamente, ¡oh clemente, oh dulce Virgen María!
Pedir la gracia que se desea y rezar una Salve.


ORACIÓN

Omnipotente y misericordioso Dios, que para defensa del pueblo cristiano le has preparado de modo admirable un auxilio perpetuo en la bienaventurada Virgen María; haz que, después de luchar en esta vida confortados con tal auxilio, merezcamos la victoria sobre el maligno enemigo en la hora de la muerte. Por J. C. N. S.


Fuente: Tradicion Católica.

viernes, 13 de mayo de 2011

Las palomas de Fátima

Nuestra Señora de Fátima
Fiesta: 13 de mayo


En 1946 la estatua de N. S. de Fátima fue llevada de Bombarral a Lisboa. Dos amigos se encuentran en medio de la multitud delirante que ovacionan a la Virgen como nunca nadie había sido festejado. Carlos, un joven creyente, como todo el mundo salta de júbilo, en cambio su amigo Fernando sonríe burlesco: “Y pensar que algo parecido sea visto todavía en pleno siglo XX! Que se venere a María, yo lo admito, pero aquí estamos frente a una estatua, esto ya roza la idolatría. Es demasiado, reconócelo.”

De pronto, ven que tres palomas se aproximan a la estatua y una tras otra se coloca a los pies de la Virgen. Los gritos de alegría, los aplausos, las salvas de morteros se suceden, sin embargo, las palomas no se asustan. Una lluvia de flores cae del cielo y ellas no se inmutan. Todo lo contrario, bajan la cabeza y extienden las alas cuando la lluvia de flores se vuelve intensa, se acurrucan y arrullan delicadamente a la estatua, quedándose horas y días enteros inmóviles.

Incluso ya dentro de la Catedral de Lisboa, las palomas no se mueven de su lugar. El 6 de diciembre de 1946, durante la misa solemne, una de ellas se posa sobre la corona de la Virgen, como símbolo del Espíritu Santo. A la hora de la Santa Comunión de los cuatro mil fieles presentes, ésta se vuelve hacia el altar y abriendo las alas permanece en gesto de adoración hasta el final. La multitud la observa sumida en la admiración. Fernando está ahí, con una niña en brazos que quiere ver mejor a la Virgen a quien le manda besos.

María Siegt n°5 1976
Compendio Mariano 1978 del Hermano Albert Pfleger, marista


Fuente: Un Minuto con Maria

Véase tambien: Nuestra Señora de Fátima

domingo, 8 de mayo de 2011

Las extraordinarias apariciones de Zeitún, en Egipto


Desde el 5 de mayo de 1968 el papa Copto ortodoxo Cirilo VI reconoce oficialmente las apariciones que tuvieron lugar a partir del 2 de abril de 1968 en Zeitun, en la periferia del Cairo. Los obispos y los sacerdotes encargados de la Comisión de encuesta instituida pro Cirilo VI autenticaron más fácilmente los testimonios recogidos porque ellos mismos tuvieron la ocasión de ver la aparición igual que innumerables fieles.

La declaración oficial de Cirilo VI del 5 de mayo de 1968 fue publicada en los principales órganos de prensa egipcios y la prensa extranjera: «La Sede patriarcal declara con una fe incompleta, una gran alegría y humilde gratitud al Todopoderoso que la Bienaventurada Virgen María se apareció varias veces bajo formas definidas y seguras, durante varias noches y periodos distintos llegando a sobrepasar las dos horas, desde el 2 de abril de 1968 hasta el día de hoy, por encima de la Iglesia Copte de Zeitun en el Cairo en la carretera de Matarieh, donde la Santa Familia pasó durante su estancia en Egipto, tal como lo indica la tradición. Esperamos que esta bendición sea un signo de paz para el mundo y un presagio de prosperidad para nuestro país amado y bendito.»

Las apariciones de la Virgen fueron visibles para una cantidad innumerable de personas. Durante varias semanas la multitud llegó a alcanzar más de 250.000 personas. El 13 de abril de 1968, el fotógrafo Wagih Rizk Matta, el primero en hacer unos clichés impresionantes, fue curado de una herida en el brazo, igual que muchos otros de los presentes.

Desde 1969 la Iglesia Copta ortodoxa incluye en su calendario litúrgico una fiesta de la transfiguración de la Virgen María en Zeitún que hoy se celebra anualmente el 2 de abril.

¿Qué podrían significar las extraordinarias apariciones de la Virgen? Zeitún significa en árabe “olivos” y la rama de olivo que sostenía la Virgen en varias de sus apariciones es un símbolo de paz, oportuno en un momento en que la minoría copta se veía amenazada y la terrible guerra de los Seis días (1967) había enlutado el Medio Oriente.

Después de la toma de Jerusalén, a los Coptos le resultaba prácticamente imposible hacer una peregrinación a los Lugares Santos. Jehan Sadate, la viuda del Presidente asesinado, en nombre de María, escribe en su biografía titulada Una mujer de Egipto: «Pueblo de Egipto, sé que no podrás venir a verme a Jerusalén, por eso, he venido yo a verte al Cairo»


Diccionario de las Apariciones de la Virgen
Abad Laurentin, Ediciones Fayard 2007

Fuente: Un minuto con María

sábado, 7 de mayo de 2011

Mes de Mayo, Mes de Nuestra Madre María


ACORDAOS


Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Oh madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benigna mente. Amén.


BENDITA SEA TU PUREZA

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea, en tan graciosa belleza. A Ti celestial princesa, Virgen Sagrada María, te ofrezco en este día, alma vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Amén.


BAJO TU AMPARO

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.


OFRECIMIENTO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guardame y defiéndeme como a pertenencia y posesión tuya. Amén.


Algunos própositos que podemos tener para el mes de mayo:

1. Prontitud para el trabajo, empezando por levantarme sin pereza.
2. Examinar mi devoción a la Virgen y cómo la practico.
3. Examinar mi consagración a Cristo y a su Corazón.
4. Poner los medios para estar en gracia de Dios.
5. Estudiar cómo debo guardar la pureza de pensamiento y obras.
6. Procurar ser amable con los demás.
7. Reflexionar si cumplo lo que Dios quiere de mi.
8. Hablar de la Virgen.
9. Recordar algo que me desagrade de otros, y disculparlos.
10. Estar un rato comparando mi vida con la de María.
11. Hacer con especial cuidado el examen de la noche.
12. Hacer con especial cuidado el ofrecimiento de obras.
13. Comulgar pidiendo fortaleza en las tentaciones.
14. Proponer hacer los cinco primeros sábados.
15. Recitar con devoción el Ángelus.
16. Visitar algún enfermo.
17. Rezar todos los días las tres Avemarías al levantarme y acostarme.
18. Dar un donativo para alguna necesidad.
19. Encomendar a la Virgen mis dificultades y aceptar su decisión.
20. Pedir al Ángel de la guarda remordimiento por mis pecados de omisión.
21. Ofrecer algunas mortificaciones por el fruto de mi apostolado.
22. Ver si todas mis lecturas y espectáculos los aprobará la Virgen.
23. Revisar si en todas mis ocupaciones y diversiones imito a Cristo.
24. Pensar con alegría en el cielo, y prepararme para la muerte, quizá repentina.
25. Rezar el Rosario con devoción.

Fuente: Devocionario Católico.

viernes, 25 de marzo de 2011

La Anunciación - 25 de marzo


La Anunciación

El ángel Gabriel bajó en medio de una luz celeste. La luz envolvió a la Virgen, el ángel tenía un vestido luminoso que no puedo compararlo a nada parecido sobre la tierra. Cuando ella vio la luz que brotaba de su cuerpo, se puso de pie presa de temor. Pero al ver al ángel reconoció en su rostro el reflejo de su castidad.

Ella seguía de pie en una actitud de modestia, oyéndolo atenta con todos sus sentidos. El Ángel la saludó y le anunció la voluntad de Dios, sus palabras complacieron a María, llenaron y abrasaron su alma, sin embargo su pudor virginal y su amor a Dios la empujaron a pedirle una explicación.

Cuando la tuvo, se dio con toda la bondad de su corazón y se arrodilló diciendo: Yo soy la sierva de Dios que se haga en mí según Su palabra. Entonces la Trinidad toda entera con la potencia de la Divinidad, la voluntad de la Humanidad y la nobleza del Espíritu Santo penetró todo su cuerpo virginal.


Beata Matilde de Magdebourg (†1282)


Fuente: Un Minuto con María.

viernes, 11 de febrero de 2011

Nuestra Señora de Lourdes - 11 de febrero


El 11 de febrero de 1858, Bernadette, una niña de catorce años, recogía leña en Massbielle, en las afueras de Lourdes, cuando acercándose a una gruta, una de viento la sorprendió y vio una nube dorada y a una Señora vestida de blanco, con sus pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas, que parecían apoyarse sobre las ramas de un rosal, en su cintura tenia una ancha cinta azul, sus manos juntas estaban en posición de oración y llevaba un rosario.

Bernadette al principio se asusto, pero luego comenzó a rezar el rosario que siempre llevaba consigo, al mismo tiempo que la niña, la Señora pasaba las cuentas del suyo entre sus dedos, al finalizar, la Virgen María retrocedió hacia la Gruta y desapareció. Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.

El 18 de febrero en la tercera aparición la Virgen le dijo a Bernadette: "Ven aquí durante quince días seguidos". La niña le prometió hacerlo y la Señora le expresó "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

La noticia de las apariciones se corrió por toda la comarca, y muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.
Santa BernardetEn la novena aparición, el 25 de febrero, la Señora mando a Santa Bernadette a beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La niña no la encontró, pero obedeció la solicitud de la Virgen, y escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

En las apariciones, la Señora exhortó a la niña a rogar por los pecadores, manifestó el deseo de que en el lugar sea erigida una capilla y mando a Bernadette a besar la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros, el pueblo presente en el lugar también la imito y hasta el día de hoy, esta práctica continúa.

El 25 de marzo, a pedido del párroco del lugar, la niña pregunta a la Señora ¿Quien eres?, y ella le responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Luego Bernadette fue a contarle al sacerdote, y él quedo asombrado, pues era casi imposible que una jovencita analfabeta pudiese saber sobre el dogma de la Inmaculada Concepción, declarado por el Papa Pío IX en 1854.

En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.

El 16 de julio de 1858, la Virgen María aparece por última vez y se despide de Bernadette.

En el lugar se comenzó a construirse un Santuario, el Papa Pío IX le dio el titulo de Basílica en 1874. Las apariciones fueron declaradas auténticas el 18 de Enero 1862.
Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.

El mensaje de la Virgen
El Mensaje que la Santísima Virgen dio en Lourdes, Francia, en 1858, puede resumirse en los siguientes puntos:

1-Es un agradecimiento del cielo por la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, que se había declarado cuatro años antes (1854), al mismo tiempo que así se presenta Ella misma como Madre y modelo de pureza para el mundo que está necesitado de esta virtud.

2-Es una exaltación a la virtudes de la pobreza y humildad aceptadas cristianamente, al escoger a Bernardita como instrumento de su mensaje.

3-Un mensaje importantísimo en Lourdes es el de la Cruz. La Santísima Virgen le repite que lo importante es ser feliz en la otra vida, aunque para ello sea preciso aceptar la cruz.

4-Importancia de la oración, del rosario, de la penitencia y humildad (besando el suelo como señal de ello); también, un mensaje de misericordia infinita para los pecadores y del cuidado de los enfermos.


ORACION

Oh María, que te apareciste a Bernardita
en la cavidad de la roca;
al frío y a las sombras del invierno
tú les trajiste el calor de tu presencia
y el resplandor de tu belleza.

Infunde la esperanza, renueva la confianza
en el vacío de nuestras vidas,
tantas veces sumidas en la sombra,
y en el vacío de nuestro mundo,
en el que el Mal hace valer su fuerza.

Tú, que eres la Inmaculada Concepción,
socórrenos, pues somos pecadores.
Danos humildad para la conversión
y valor para la penitencia.
Enséñanos a rezar por todos los hombres.

Guíanos a la fuente de la verdadera vida.
Ayúdanos a caminar como peregrinos
en el seno de la Iglesia.
Estimula en nosotros el hambre de la Eucaristía,
pan del caminante, el Pan de Vida.

Oh María, el Espíritu Santo hizo en ti maravillas:
Él, con su poder, te ha colocado junto al Padre,
en la gloria de tu Hijo, el Viviente.
Vuelve tu maternal mirada
a nuestras miserias del cuerpo y del espíritu.
Que tu presencia, como luz reconfortante,
brille a nuestro lado en el trance de la muerte.

Queremos rezarte, oh María,
con sencillez de niños, como Bernardita.
Que entremos, como ella, en el espíritu
de las Bienaventuranzas;
así podremos, ya aquí abajo,
empezar a conocer las alegrías del Reino
y cantar contigo tu Magníficat.

¡Gloria a Ti, Virgen María,
dichosa servidora del Señor,
Madre de Dios,
morada del Espíritu Santo!

¡Amén!

Nota:
Visita Gruta del Santuario de Lourdes por medio de la Webcam y/o en directo yendo a TV Lourdes donde podrás también depositar tu intención de oración, a los pies de Nuestra Señora.

Fuentes: EWTN, Lourdes - france.org, Instrumentos Cristianos.

martes, 1 de febrero de 2011

2 de febrero - Purificación de La Santa Virgen. Presentación de Jesús en el Templo


Esta es la hora en que María, Virgen y Reina, viene al templo con su Hijo

Era el día de la Purificación de la Virgen. Yo me encontraba en Foligno, en la iglesia de los Hermanos Menores. Una voz me dice: «Esta es la hora en que María, Virgen y Reina, viene al templo con su Hijo ». Mi alma escucha con gran amor, al escuchar se sintió feliz y en su felicidad vio entrar a la Reina y avanza hacia ella estremecida de respeto.

Yo dudaba, temía acercarme. Ella, entonces, me reconforta y me dice: «Tú que amas a mi Hijo, recibe a quien amas.» Y me lo pone en las manos, él estaba envuelto en sus sábanas, tenía los ojos cerrados como si durmiese. La Reina se sentó, como una mujer fatigada. Sus gestos eran tan bellos, su actitud tan maravillosa, su aspecto tan noble, su mirada tan sublime, que mis ojos no conseguían fijarse solamente sobre Jesús.

De pronto el niño se despierta en mis brazos, abrió y alzó los ojos, el paño se le había caído. Jesús me mira, con un guiño de ojo me elevó y me venció totalmente. El esplendor brotaba de sus ojos, y su alegría brillaba como una llama. Entonces se me apareció en toda su inmensa e inefable majestad y me dijo: « Aquél que no me haya visto pequeño no me verá grande. »
Y agregó: « Yo vine a ti y me ofrezco a ti para que así tú te ofrezcas a mí.»

San Ángel de Foligno
Libro de las visiones e instrucciones n° 45


Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amen.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Nuestra Señora de Guadalupe

El Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe es único entre todos los grandes centros de devoción mariana, porque aquí se ha conservado y se venera el hermosísimo retrato de María Inmaculada Madre de Dios, en la tilma del humilde indio, San Juan Diego que fue pintado por pinceles que no eran de este mundo.

Pío X en 1910, la declaró "Celestial Patrona de América Latina" y Pío XII la llamó en 1945, Emperatriz de las Américas.


ORACIÓN
A LA VIRGEN DE GUADALUPE

¡Oh Virgen Inmaculada, Madre del verdadero Dios y Madre de la Iglesia! Tú, que desde este lugar manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos y preséntala ante tu Hijo Jesús, único redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio escondido y silencioso, a ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos en este día todos nuestro ser y todo nuestro amor. Te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores.

Da la paz, la justicia y la prosperidad a nuestros pueblos; ya que todo lo que tenemos y somos lo ponemos bajo tu cuidado, Señora y madre nuestra.

Queremos ser totalmente tuyos y recorrer contigo el camino de una plena fidelidad a Jesucristo en su Iglesia: no nos sueltes de tu mano amorosa.

Virgen de Guadalupe, Madre de las Américas, te pedimos por todos los obispos, para que conduzcan a los fieles por senderos de intensa vida cristiana, de amor y de humilde servicio a Dios y a las almas.

Contempla esta inmensa mies, e intercede para que el Señor infunda hambre de santidad en todo el Pueblo de Dios, y otorga abundantes vocaciones de sacerdotes y religiosos, fuertes en la fe, y celosos dispensadores de los misterios de Dios.

Breve Historia de las Aparaciones de Nuestra Señora de Guadalupe

Fuente: Devocionario Católico.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Aprueban por primera vez una aparición de la Virgen María en Estados Unidos

CHAMPION, 10 Dic. 10 / 08:05 am (ACI)

El Obispo de Wisconsin, Mons. David L. Ricken, anunció el 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción, la primera aprobación oficial de una aparición de la Virgen María en Estados Unidos, ocurrida en el siglo 19 en una capilla del pueblo de Champion, en su jurisdicción eclesiástica.

Desde 1861, el lugar de las apariciones acoge una capilla dedicada a la Virgen María bajo la advocación de "Our Lady of Good Help" (Nuestra Señora de la Buena Ayuda). Luego de una investigación de dos años, Mons. Ricken ha proclamado que las apariciones son "dignas de ser creídas" y confirmó el reconocimiento oficial de la diócesis a este popular santuario mariano.

En la fiesta de la Inmaculada, el Obispo decretó con "certeza moral" que la Virgen María realmente se apareció a la joven inmigrante belga Adele Brise, en tres ocasiones en octubre de 1859.

En las apariciones Adele contempló a una mujer en vestiduras brillantes. En su tercer encuentro, la Virgen María se identificó como "la Reina del Cielo que reza por la conversión de los pecadores".

La Virgen confió a Adele la misión de "reunir a los niños de este lugar campestre y enseñarles lo que tienen que hacer para la salvación. Ve y no temas nada. Te ayudaré".

La muchacha, entonces de 28 años de edad, había querido ser religiosa antes de viajar de Bélgica a Estados Unidos. Tras estas visiones, ingresó a la tercera orden franciscana e instruyó a muchos niños y adultos, en una época marcada por la escasez de sacerdotes en Wisconsin.

En declaraciones a ACI Prensa, Mons. David L. Ricken, comentó que la vida de Adele es uno de los testimonios más convincentes de la validez de las apariciones. En vez de atraer la atención de los demás hacia ella, se dedicó humildemente a cumplir la misión encomendada.

El Prelado afirmó que Adele "recorrió toda esta área y visitó las casas que los estaban más lejos" resaltando su espíritu de humildad y simplicidad. "La mayor cantidad de las veces caminó, y podía pasar varios días con los niños enseñándoles el catecismo y conversando con sus padres sobre su fe".

"Realmente tenía un espíritu evangelizador… y lo demostró, no solo con su mensaje, sino con toda su vida", dijo el Obispo.

Mons. Ricken también se refirió a las "incontables historias de oraciones respondidas" que incluyen relatos "de los que muchos llaman milagros". Este Obispo indica que ha escuchado "historia tras historia" sobre curas "increíbles" y conversiones.

En opinión del P. John Doefler, Rector del Santuario de Our Lady of Good Help, estas apariciones podrían estar vinculadas a las de la Virgen de Lourdes en 1858.

"En Lourdes, María se identifica como la Inmaculada Concepción. Aquí lo hace como la Reina del Cielo. Entre ambas, se engloban todos los misterios marianos: desde el comienzo de su vida hasta la asunción y la coronación en el Cielo".

Fuente: Aciprensa

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Historia del día de las Madres en Panamá y La Inmaculada Concepción


Panamá rinde honor a sus madres por primera vez el 11 de mayo de1924. En una reunión regular del Club Rotario de Panamá, donde se aprobó establecer un día para honrar a las madres de este país, y establecieron varios puntos en una resolución.

Resolución:

1. Desde las 7 de la mañana del domingo 11 de mayo, hasta las 6 de la tarde del mismo día, todas las oficinas telegráficas de la región, recibirán los nombres, dirección y firma del hijo que desea saludar a su madre en ese día, teniendo que pagar 5 centavos por el servicio. El texto del telegrama será igual para todos y estará listo desde el día anterior.

2. Los cementerios de la ciudad estarán abiertos de 8: 00 a.m.
hasta las 6:00 p.m.

3. En la noche se celebrarán veladas en honor de las madres, en todas las escuelas de la ciudad.

4. Se llevará a cabo un concurso para ofrecer un regalo a la madre más pobre y más cargada de hijos de la población.

5. Se espera que la religión celebre también este día dedicado a la misión divina encargada a la mujer.

6. Se pide a la prensa su valiosa cooperación.


El texto común para todos los telegramas era: " SEÑORA: EN ESTE DIA DEDICADO A HONRAR A LA MADRE, VENGO A RENOVARLE LAS EXPRESIONES DE MI PROFUNDO RESPETO Y DE MI INVARIABLE AMOR".


El periódico La Estrella de Panamá hizo un editorial titulado "
Hermosa realidad", donde tuvo frases muy enaltecedoras por esta idea del Club Rotario, a la vez que apoyaba la iniciativa dedicada a destacar el rol de la madre en la sociedad.


La Secretaría de Instrucción Pública (ahora Ministerio ) elaboró un Decreto, aprobado por el Presidente Belisario Porras, en el sentido de oficializar la celebración del Día de la Madre, el 11 de mayo, en todas las escuelas de Panamá.


Varias compañías establecidas en Panamá, publicaron anuncios en los diarios, exaltando la figura de la Madre.


Esta celebración continuó así hasta el 8 de diciembre de 1930, cuando se estableció como nuevo Día de la Madre.


Este cambio de fecha, fue el resultado de una carta enviada a la Primera Dama de ese entonces, doña Hercilia de Arosemena, esposa del presidente de la República, el Ingeniero Florencio Harmodio Arosemena , firmada por distinguidas damas de la sociedad y donde se solicitaba que se declarara Día de Fiesta Nacional el 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción.


La solicitud fue dirigida a la Asamblea Nacional y prohijada por Héctor Conte Bermúdez, Bolívar Bárquez y José B.Sáenz, donde fue objeto de muy acalorados y encendidos debates, debido a la oposición de convertir una festividad religiosa en un Día de Fiesta Nacional.

El proyecto de ley aludido, se transcribe textualmente:


Por el cual se declara Día de Fiesta Nacional, el 8 de diciembre:


La Asamblea Nacional de Panamá

Considerando:


Primero:

Que en representación de los católicos de la República, un grupo de señoras de esta capital ha solicitado en memorial de estilo, que se declare feriado nacional el 8 de diciembre, instituido por la Iglesia Católica Apostólica Romana, para celebrar el dogma de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.


Segundo:
Que siendo la Religión Católica Apostólica Romana, la que se profesa por la inmensa mayoría de los habitantes del Istmo, es justo que la Asamblea acceda a esa solicitud y


Tercero:

Que la expedición de una ley en tal sentido solo vendría a legalizar una sana y laudable costumbre del pueblo panameño,

Decreta:

Artículo Único:

Declarase Día de Fiesta Nacional el 8 de diciembre.
Parágrafo: Queda en estos términos adicionado el artículo 2061 del Código Administrativo.

Esta ley comenzará a regir desde su sanción.


Presentada a la consideración de la Asamblea Nacional en sus sesiones ordinarias, por los suscritos Diputados por las provincias de Coclé, Herrera y Colón respectivamente, hoy 1 de diciembre de 1930.

Héctor Conte Bermúdez
Bolívar Márquez
José B.Saénz.


El proyecto de ley presentado, no se menciona el cambio de la fecha del Día de la Madre, que se encontraba establecido desde mayo de 1924.


La Asamblea Nacional se había polarizado fuertemente en la discusión del proyecto de ley aludido, en tal forma que los argumentos eran cada vez más fuertes y prolongados entre católicos y no creyentes.


Surgió entonces la idea del diputado Aníbal Ríos D., para armonizar ambas partes, proponiendo que se trasladara el Día de la Madre para el 8 de diciembre y entonces proceder a declararlo Día de Fiesta Nacional.


De esta forma la Asamblea Nacional aprobó el proyecto de ley ya aludido y se estableció el 8 de diciembre como día de las Madres en Panamá.

Fuente: Escritos Históricos de Panamá de Alonso Roy

Nota Romanista: Si vives en Panamá y quieres mandar una postal a tu madre en este día puedes encontrar varias opciones aquí

Queremos Felicitar en este día a todas las Madres Panameñas y sobre todo a nuestra Madre del Cielo Maria quien hoy celebra junto a todos nosotros la Fiesta de la Inmaculada Concepción.

Gracias a estas nobles señoras que lucharon por esta noble causa, Dios las tenga en su gloria.

Si quieres conocer acerca del Dogma de la Inmaculada Concepcion puedes visitar este enlace, presiona click aquí.

viernes, 26 de noviembre de 2010

La Medalla Milagrosa y la conversión de Alfonso Ratisbona

Alfonso Ratisbona, emparentado con la célebre familia Rothschild, tenía 27 años cuando un 20 de enero de 1842, la Santísima Virgen se le apareció y lo convirtió instantáneamente.
Hombre culto, rico y de elegante trato, relacionado con las altas esferas sociales, estaba de novio con una joven de su familia. Tenía frente a sí un futuro promisorio. De paso por Roma visitó, como turista, las ruinas históricas y numerosos monumentos e iglesias.
La víspera de su partida tenía que hacer, a contra gusto, una visita al Barón Teodoro de Bussières, hermano de un viejo conocido suyo. Para librarse del incómodo compromiso, decidió apuntar unas palabras de mera formalidad en su tarjeta de visita y dejarla con el portero. Sin embargo, como éste no entendió bien la pronunciación del extranjero, lo introdujo amablemente al salón y anunció su llegada al señor de casa.

Apóstol ardoso y habil

Católico practicante y apóstol ardoroso, recién convertido del protestantismo, Teodoro de Bussières no quiso dejar escapar la oportunidad de conquistar esa alma para Dios. Recibió con mucha cortesía al visitante y hábilmente condujo la conversación para hacerlo discurrir sobre sus paseos por la Ciudad Eterna. A cierta altura, Ratisbona dijo: “Visitando la Iglesia de Araceli, en el Capitolio, sentí una emoción profunda e inexplicable. El guía, dándose cuenta de mi perplejidad, preguntó qué sucedía y si acaso quería retirarme”.

Al oír esto, los ojos de Bussières brillaron de regocijo. Su interlocutor, notándolo, se apresuró a recalcar que dicha emoción nada tenía de cristiana. Y ante el contra argumento de que muy bien podría ser una gracia de Dios llamándolo a la conversión, el israelita, contrariado, le pidió no insistir en el asunto porque jamás se haría católico. “Pierde usted su tiempo. ¡Yo nací en la religión judía y en ella voy a morir!”, afirmó. La conversación caminaba a la discusión. En cierto momento, Bussières tuvo una singular idea, que seguramente muchos tildarían de locura. –Ya que usted es un espíritu tan superior y tan seguro de sí mismo, prométame llevar al cuello un obsequio que quiero darle.

–Veamos. ¿De qué se trata? – preguntó Alfonso.

–Simplemente, esta medalla – replicó el Barón, mostrándole la conocida Medalla Milagrosa.

Ratisbona reaccionó con sorpresa e indignación, pero Bussières añadió con calculada frialdad:

–Según su manera de pensar, esto debe serle perfectamente indiferente; y si acepta usarla, me proporcionará un gran placer.

–Está bien… La usaré. Esto me servirá como un capítulo pintoresco de mis notas e impresiones de viaje – asintió Alfonso, mofándose de la fe de su anfitrión.

Éste le colgó la medalla y, acto seguido, le propuso algo todavía más insólito: que rezara al menos una vez al día la oración “Acordaos, piadosísima Virgen María”, compuesta por San Bernardo.

Ratisbona se rehusó de forma categórica, considerando demasiado impertinente la proposición. Pero una fuerza interior movió a Bussières a insistir. Mostrándole la oración, le rogó que hiciera una copia de su propio pu ño y letra, para que cada uno conservara el ejemplar escrito por el otro, a la manera de un recuerdo.
Para librarse de la importuna insistencia, Ratisbona accedió, diciendo con ironía: “Está bien, voy a escribirla. Usted se quedará con mi copia, y yo con la suya”.

El Poder de la oracion

Cuando se retiró, Teodoro y su esposa se miraron en silencio. Preocupados con las blasfemias proferidas por Alfonso a lo largo de la conversación, pidieron perdón a Dios por él. Esa misma noche Bussières buscó a su íntimo amigo, el Conde Augusto de La Ferronays –católico fervoroso y embajador de Francia en Roma–, para contarle lo sucedido y pedir oraciones por la conversión de Ratisbona.

“Tenga confianza, que si él reza el ‘Acordaos', la partida está ganada”– respondió La Ferronays, que rezó con empeño por la conversión del joven israelita; y existen indicios de que hasta haya ofrecido su vida por esa intención.

En cuanto a Alfonso, llegó fatigado al hotel y leyó la oración maquinalmente. Al día siguiente, descubrió sorprendido que la plegaria había tomado cuenta de su espíritu. Más tarde escribiría en su relato: “No podía defenderme. Esas palabras regresaban sin cesar, y yo las repetía continuamente”.

Entre tanto, Bussières fue a visitarlo al hotel. Un impulso profundo lo empujaba a seguir insistiendo, seguro que tarde o temprano Dios abriría los ojos de Alfonso. Al no encontrarlo, le dejó una invitación para volver a su casa por la mañana. Y el joven acudió a la cita, pero lo previno:

–Espero que no me venga con aquellas conversaciones de ayer. Sólo vine a despedirme, pues esta noche parto a Nápoles.

–¿Partir hoy? ¡Jamás! El lunes habrá un pontifical solemne en la Basílica de San Pedro, y usted tiene que ver al Papa oficiando.

–¿Qué me importa el Papa? Yo partiré – replicó Alfonso.

Bussières transigió, insistió, prometió llevarlo a otros sitios pintorescos de Roma y terminó por convencerlo de atrasar la partida.

Y así fue como estuvieron visitando palacios, iglesias, obras de arte. Aunque las conversaciones entre ambos fueron triviales, el infatigable apóstol tenía la convicción de que un día Alfonso sería católico, aunque debiera bajar un ángel del cielo para iluminarlo. Esa noche falleció inesperadamente el Conde de La Ferronays. Bussières marcó su encuentro con Ratisbona para la mañana siguiente frente a la iglesia de Sant'Andrea delle Fratte. Cuando llegó, le comuni có el deceso del Conde y le pidió que

aguardara unos minutos dentro de la iglesia, mientras él iba a la sacristía para ocuparse de algunos detalles relativos a las exequias.

El joven hebreo permaneció de pie en el templo, mirando impávido en torno a sí, sin prestar atención. No podía pasar a la otra nave debido a las cuerdas y arreglos florales que obstruían el corredor.

Bussières regresó poco después, y al comienzo no pudo localizar a su amigo. Observando mejor, lo descubrió arrodillado frente al altar de San Miguel, bastante lejano al sitio donde lo había dejado. Se acercó y lo tocó varias veces, sin lograr que reaccionara. Finalmente, el joven se volvió hacia él, con el rostro bañado en lágrimas y las manos juntas, diciendo: “¡Oh, cuánto rezó este señor (La Ferronays) por mí!”

"¡Yo la vi!, ¡La vi!"




















Estupefacto, Bussières sentía la emoción del que presencia un milagro. Levantó solícitamente a Ratisbona, preguntando qué le pasaba y adónde quería ir. “Lléveme donde quiera; luego de lo que vi, yo obedezco” – fue la respuesta.

Aunque instado a explicarse mejor, Alfonso no lograba hacerlo. Pero se sacó del cuello la Medalla Milagrosa y la besó varias veces. Tan sólo pudo exclamar: “¡Ah, qué feliz soy! ¡Qué bueno es Dios! ¡Qué plenitud de gracias y de bondad!” Con una mirada radiante de felicidad, abrazó a su amigo y le pidió que trajera cuanto antes un confesor; preguntó también cuándo podría recibir el Bautismo, sin el cual, afirmaba, ya no conseguía vivir. Agregó que no diría nada más sin la autorización de un sacerdote, pues “lo que tengo que decir sólo puedo hacerlo de rodillas”.

Bussières lo condujo de inmediato a la iglesia de los jesuitas, donde el Padre Villefort lo indujo a explicar lo sucedido.

Alfonso se quitó la Medalla Milagrosa, la besó y se la mostró, diciendo emocionado: “¡Yo la vi! ¡La vi!”.

En seguida, más tranquilo, relató: “Llevaba poco tiempo en la iglesia cuando, de repente, me sentí dominado por una emoción inexplicable. Levanté los ojos. Todo el edificio había desaparecido de mi vista. Solamente una capilla lateral había, por decirlo así, concentrado la luz. Y en medio de ese esplendor apareció de pie sobre el altar, grandiosa, brillante, llena de majestad y dulzura, la Virgen María tal como está en esta medalla. Una fuerza irresistible me empujó hacia Ella. La Virgen me hizo una señal con la mano para que me arrodillara, y pareció decirme:

‘¡Está bien!' No me habló, pero lo comprendí todo”.

El sacerdote pidió más detalles al feliz convertido, que agregó haber visto a la Reina de los Cielos en todo el esplendor de su belleza inmaculada, pero sin poder contemplar directamente su rostro. Tres veces intentó levantar la vista, pero sus ojos sólo llegaron a posarse en sus manos virginales, de las que brotaban rayos luminosos en su dirección. Era el 20 de enero de 1842.
Bautizado con el nombre de Alfonso María, el joven Ratisbona renunció a la familia, a la fortuna, a la brillante posición social, y se ordenó sacerdote.

Falleció en olor de santidad, tras una vida de intenso apostolado en Jerusalén.

El que visita la iglesia de Sant'Andrea delle Fratte puede observar un cuadro grande y hermoso de la Virgen en el lugar exacto donde se apareció y produjo tan estupenda conversión.

Los italianos la llaman Madonna del Miracolo .

Fuente: Salvadmereina