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jueves, 11 de septiembre de 2014

Oración de Santa Teresita para los Sacerdotes


¡Oh Jesús! Eterno Supremo Sacerdote, guarda a tu sacerdote al abrigo de tu Santísimo 
Corazón, dónde nadie le pueda dañar. Conserva inmaculada sus manos consagradas, que tocan diariamente tu sagrado Cuerpo. Conserva puros los labios coloreados por tu Preciosa Sangre. 
Conserva limpio y puro su corazón, que está sellado con la sublime señal de tu glorioso 
sacerdocio. Haz que crezca en el amor y la fidelidad hacia ti y protégelo contra el contagio del mundo. Concédele, con el poder de la transformación del pan y del vino, también el poder de la 
transformación de los corazones. Concede muchos frutos a su trabajo y dale, en su día la corona de la vida eterna. 
Amén.


sábado, 28 de mayo de 2011

No todo está perdido



Padre Wilson Salazar, sacerdote exorcista... ojalá predicaran así muchos escrupulosos de la letra que creen que todo es invalido en la iglesia oficial y que Dios no puede valerse de ella para salvar a las almas.

Mas Videos aqui

Visiones del Padre Salazar aqui

Fuente: lafecatolica.com

martes, 17 de mayo de 2011

Carta abierta a Benedicto XVI de los jóvenes seminaristas de Milán, clamando porque les dejen ser católicos.

Navegando por el Blog del P.Terzio (Ex Orbe) me encontré con un comentario que emitió uno de sus lectores acerca de esta carta y he querido publicarla... como verán aqui está uno más de los frutos del concilio vaticano II... Dios tenga misericordia de su pueblo y oremos para que su Santa Madre Iglesia sea restaurada!

Carta abierta del 19 de febrero de 2011

Su Santidad,

Nosotros queremos el motu proprio en Milán, y lo queremos también en nuestro seminario, donde las liturgias que se llevan a cabo son de inspiración protestante, al estilo “Bose”.

Santo Padre, eminencias, excelencias, fieles: venid a ver cómo se celebra en el seminario de Milán, el acondicionamiento litúrgico de nuestra capilla, venid a ver la supuesta imagen de la virgen (una mujer desnuda, sentada en una postura sensual ante el tabernáculo). Y comprenderéis. Por nuestra parte, entendemos que los tiempos cambian, que la historia evoluciona, pero el corazón de la gente necesita las respuestas de siempre, una verdad siempre igual: Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre.

¿Por qué, como católicos y como seminaristas, no podemos formarnos en el conocimiento de la tradición bimilenaria de la iglesia? No pedimos que se imponga el rito antiguo. Nos conviene que siga siendo una forma extraordinaria. Pero ¿por qué no podemos estudiarlo de modo oficial, y, puntualmente, celebrarlo y practicarlo, en vez de hacerlo a escondidas, en la clandestinidad, a espaldas del rector y de nuestro director espiritual, de noche, en nuestras habitaciones, como si se tratara de un acto de desobediencia a la Iglesia?

En cambio, se nos impone una sensibilidad litúrgica creativa, inventada por la comunidad de Bose, que no es nuestra vocación, que no corresponde a los motivos que nos llevaron a seguir al Señor en la Iglesia Católica. No queremos ser sacerdotes para vivir al estilo Bose o para celebrar ritos sincretistas. Quienes tienen esa sensibilidad, tienen plena libertad para ir a Bose.

Nosotros queremos poder cantar el Tantum ergo en latín (¡prohibido por nuestro reglamento!) Y no sólo los cánones de Taizé en inglés o español.

¿Será posible que quien piense así deba vivir disimulando, callándose y fingiendo que todo va bien?

¿Qué problema hay, nos preguntamos, en querer ser católicos del tercer milenio, evangelizadores de nuestro tiempo y, al mismo tiempo, rezar como lo han hecho los sacerdotes, los laicos de la Iglesia Católica de rito ambrosiano?

Lo repetimos: no queremos absolutizar, no pedimos una vuelta absoluta al rito antiguo, sino que queremos un verdadero respeto, auténtico, desideologizado, de la Iglesia, su historia, su tradición, su riqueza espiritual que pueden alimentar verdaderamente un alma que quiere conformarse a Cristo sacerdote.

Agradeceremos a todos los que recuerden en sus oraciones a quienes, como nosotros, buscan seguir al Señor, en línea con su Iglesia, con nuestras dificultades y nuestros límites, pero iluminados por la espléndida gracia de Nuestro Señor Jesucristo.

Hacemos votos para que nuestro humilde pedido pueda llegar al corazón de quien ama a la Iglesia y que quiere servir a sus hermanos en las cosas de Dios.

San Ambrosio y San Carlos, interceded por nosotros.

En Jesús y María.

Seminaristas de Seveso
(Arzobispado Metropolitano de Milán)

Fuente: MatercastissimaEnlace

martes, 15 de marzo de 2011

Entrevista al Exorcista Gary Thomas, El exorcista inspirando en el Film "El Rito"


El sacerdote, cuyas experiencias están basadas en el Libro y la Película “El Rito”, Padre Gary Thomas concede una extensa entrevista a Leticia Velasquez, sobre la escritura y el propósito del Libro, el realismo de la película y sus experiencias con el Ritual de Exorcismo:

Velasquez: Me gustaría hacerle la primera pregunta sobre el libro. ¿Cuál fue su primera creencia acerca de Satanás? ¿Hace cuanto que es sacerdote y cuales son sus creencias?

Fr. Gary: He sido sacerdote por 27 años, nunca dudé de la existencia de Satanás. Sin embargo, creo que nunca había visto a Satanás hasta que me convertí en un exorcista. Como dice en el Credo. “Todo lo visible e invisible”. Yo no tenía ninguna razón para dudar de Satanás.

Velásquez: No hay duda en sus años como sacerdote que se ha visto su trabajo, simplemente yo no lo conocía. Una vez que tomó el curso de exorcismo en el Regina Apostolorum, tuvo mas que un cambio de experiencia, un cambio de fe entonces?

Fr. Gary: Oh, yo diría que sí, absolutamente cierto, porque mi creencia en Satanás y su existencia la había asumido porque la Iglesia enseña sobre Satanás y pensé que esto era verdad. Tomar el curso fue muy informativo, pero no lo fue más que tener la posibilidad de ser aprendiz de un exorcista en Roma durante tres meses, eso fue mucho mas profundo.

Velásquez: Así que esto le dejó convencido de que se trataba de un importante ministerio en la Iglesia?

Fr. Gary: Por supuesto. Es un ministerio de sanación, y subrayo esto, es en realidad un ministerio de sanación. Cuando piensas en eso de esa manera entonces no se trata tanto de una provocación que de alguna manera uno tiene que pensar en ello o algo de lo que haya que temer, ese pensamiento es solo humo y espejo. Es un ministerio de sanación.

Velásquez: ¿Qué le hizo coordinar con Matt Baglio sobre el libro?

Fr. Gary: Bueno, Matt estaba tomando el curso en Roma como yo, no lo conocí hasta que estuvimos juntos en el curso. Él era americano y éramos los dos únicos estadounidenses de la clase.

Velásquez: ¿Se ayudaban mutuamente con el italiano?

Fr. Gary: Yo no le ayudaba, porque el es muy bueno con el Italiano, el está casada con un italiana. Él me ayudaba a mí. Fue tan amable de traducir las presentaciones para mí, tenía que traducirlas porque en el Regina Apostolorum no siempre ofrecen traductor, sin embargo, yo no lo sabía hasta que llegué allí.
Matt y yo hablábamos mucho, cuando le dije que iba a estar allí durante mucho tiempo y que estaba buscando un exorcista, él me preguntó "¿le importaría si yo escribiera un libro sobre la experiencia en su formación?” Yo solo me encogí de hombros y dije:" Está bien, está bien si eso quieres. "No tenía ni idea hasta donde iba a llegar, yo solo sabía que era un periodista de profesión. Pasaba horas entrevistándome, sobre todo cuando estaba trabajando con el sacerdote en Roma.

Velásquez: Y ese exorcista capuchino romano es interpretado por Anthony Hopkins en la película como el Padre Lucas?

Fr. Gary: Sí. Mi personaje es interpretado por Colin O'Donohue.

Velásquez: Y el es un seminarista en lugar de un sacerdote con experiencia?

Fr. Gary: Eso es correcto. El director se tomó libertades con esto.

Velásquez: ¿El interpreta a un sacerdote irlandés? Él es irlandés, ¿verdad?

Fr. Gary: Lo es, pero en la película no se escucha bien el acento. Está haciendo el papel de un diácono que ya ha sido ordenado. Ha tenido una crisis de fe, y la ha estado teniendo durante todos los veranos de su formación en el seminario, se da cuenta de esto después de que él es ordenado diácono. Creo que él se da cuenta que ha cometido un error.

Velásquez: ¿Cree usted que las diferencias en la interpretación de la historia afectan el mensaje?

Fr. Gary: No, no lo creo. Quiero decir que vi la película con Anthony Hopkins hace dos semanas, me pareció muy fascinante. Fue muy emotivo para mí, se tomaron algunas libertades, pero el mensaje central está en la película, y creo que esta es una película sobre la fe.

Velásquez: Es bueno saber eso, debido a que el libro es muy conmovedor.

Fr. Gary: El libro es todo verdadero. No hay nada en ese libro que no sea verdad.

Velásquez: ¿Así que cree que la película sea realista? Por desgracia, los trailers son un poco sensacionalistas.

Fr. Gary: Lo sé, los trailers no le hacen justicia a la película. Muchos de mis feligreses dijeron: “Oh, Dios mío, se ven tan aterradora", pero les dije que no es lo que parece.

Velásquez: Tal vez eligieron las escenas de miedo para atraer a una audiencia que inicialmente no estaría interesada en el mensaje mas profundo. Esperaban que fueran y se interesaran en ver el film. ¿Cual es el mensaje principal de la película?

Fr. Gary: Creo que el mensaje principal es que es muy importante tener fe en la vida. Y si se tiene fe en la vida, eso lo llevara hacia el bien. Que el demonio existe en el mundo y que es más que solo la fuerza de un poder. Su inteligencia. Y que en un instante Cristo vendrá y nos llevara de esta a la próxima vida.

Velasquez: Matt Baglio me dio la impresión de que ustedes dos eran muy devotos a difundir este mensaje en la Iglesia de América.

Fr. Gary: Oh, sí.

Velásquez: ¿Se envió copia a todos los obispos?

Fr. Gary: Cuando Doubleday publicó el libro, el editor me llamó y me dijo: "¿Tiene usted alguna sugerencia para nosotros?" Yo dije: "Sí, envíe este libro a todos los obispos en los Estados Unidos, y a cada rector de cada seminario mayor”.

Velásquez: ¿Qué tipo de reacción obtuvo de los obispos y rectores?

Fr. Gary: Llegaron bonitas notas de agradecimiento y algunas cartas diciendo que recibieron el libro, se que el editor probablemente recibió mas que yo, pero yo recibí como una docena. Todas fueron muy positivas. Ahora te diré que hay obispos que no creen. Los Rectores generales me dijeron que ellos no creen.

Velásquez: ¿Qué porcentaje de diócesis tienen exorcistas?

Fr. Gary: Hay 185 diócesis en el país, sé que hay por lo menos 25 exorcistas públicos, yo sé que hay unos cuantos más. Diría que hay menos de 50. Así que probablemente un cuarto de las Diócesis tiene uno.

Velasquez: Sin embargo, ¿no es algo que la Iglesia recomienda para cada Diócesis?

Fr. Gary: La Iglesia lo manda en el Código de Derecho Canónico.

Velásquez: Entonces estamos violando el código. Hubo una reunión sobre exorcismos antes de la reunión general de la USCCB (Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos) en Noviembre. ¿Cree que enviarles una copia de El Rito haya tenido algo que ver con eso?

Fr. Gary: Yo no lo diría de esta manera tan profunda, pero si puedo decir que el Obispo Paprocki quien es jefe del Comité de Asuntos Canónicos de la USCCB ha estado en una de nuestras conferencias. Tenemos una conferencia cada año allá en Chicago para exorcistas y sacerdotes involucrados en la misión de sanación y algunos laicos participan también. El fue a una de ellas. No se si recibió una copia del libro, aunque debería, vino en el 2009 y ya era un ordenado. Pero dijo no recordar haberlo recibido. Pero desde entonces ha leído el libro. No puedo decir que no tenga nada que ver con esto. Pero estoy seguro que la carta que les escribí a los 185 Obispos pudo haber tenido algún efecto. Espero que si. Estoy seguro que llamar a conferencia a todos los Obispos juntos tiene que haber sido una llamada de atención para muchos de ellos. Hubo 65 Obispos que se anotaron para esa conferencia y 55 sacerdotes. Yo creo que hice una buena presentación.

Velásquez: ¿Tiene algunas historias de exorcismos que contarnos?

Fr. Gary: Hubo una vez una situación en Roma con una joven mujer que caminó hacia mi hablando en Italiano, el exorcista que me entrenaba se le acercó y la bendijo con agua bendita y ella, literalmente, comenzó a gritar tomó la silla y la levantó para lanzársela a él. Pero, no todos son así.

Hay un hombre por el que rezo y que he estado exorcizando por 2 años, hay grandes manifestaciones, ha mejorado dramáticamente, pero sin embargo se abrió a si mismo por muchas razones. No puedo detallarlas... llevaría mucho tiempo.

Velásquez: En general, ¿qué puede recomendar a las personas para evitar que se involucren con actividades demoníacas?

Fr. Gary: Considero que deben mantenerse alejados de todo lo que es pagano, en el sentido ritual, por lo que les recomiendo que deben permanecer lejos de toda practica con el ocultismo, dejar de estar incursionando en cosas que son idólatras, de involucrarse con cosas que son solo para si mismos, y no quiero decir de ir a un club para hacer actividad física. Me refiero a la gente está en la Wicca, adoración de falsos dioses, la brujería y los hechizos, los cristales, ó utilizando la metafísica para tratar de encontrar respuestas a las preguntas.

Velasquez: ¿Así que seria alejarse de las prácticas de la nueva era?

Fr. Gary: Si, todas esas son prácticas de la nueva era.

Velásquez: ¿Hay alguna evidencia de que estén enviando mas sacerdotes en la formación de exorcismos?

Fr. Gary: Bueno, ya no tenemos programas de entrenamiento. Espero que sea algo que venga de la reunión en Baltimore, pero no tenemos programas de capacitación. Yo tuve la suerte de recibir el entrenamiento que tomé en Roma, pero como les dije a los obispos, no pueden esperar que los exorcistas de Roma entrenen a todos los demás exorcistas. Ya he orientado a dos chicos en el último año; Han pasado unos días conmigo. Pero se requiere mucho más que eso.

Velásquez: ¿Cree que hay una mayor necesidad en la Iglesia hoy en día que en épocas anteriores?

Fr. Gary: Lo creo, porque hay muchos católicos involucrados en el paganismo y la idolatría.

Velásquez: El Padre Gabriel Amorth está de acuerdo con usted, y sus libros. ¿Por qué cree usted que no hay suficiente de este ministerio?

Fr. Gary: Creo que por mucho tiempo solo confiamos en las ciencias sociales, Psiquiatría y Psicología como una especie de nueva religión para explicar los misterios del comportamiento humano. Creo que sentimos que solo podríamos depender de la ciencia, y yo ciertamente soy un oponente de usar la Psiquiatría y la Psicología, pero así mismo, creo que hay un límite para la ciencia y hay un reino de lo espiritual de que sabemos muy poco. Y debido a nuestra mente científica y orientación como sociedad occidental que ponemos todas estas otras cosas que no entendemos en el estante.

Velásquez: ¿Así que es nuestro concepto frente a una explicación espiritual de las cosas?

Fr. Gary: Creo que sí.

Velásquez: Gracias Padre Gary.


Fuente original en Ingles: http://catholicexchange.com/2011/02/04/147401/
Traducción por Romanistas.

sábado, 5 de febrero de 2011

Sacerdote exorcista Thomas Euteneuer pide disculpas públicas por ofensas a la castidad

WASHINGTON D.C., 02 Feb. 11 / 06:45 pm (ACI/EWTN Noticias)

El sacerdote estadounidense y conocido líder pro-vida, Thomas Euteneuer, reveló en una sentida declaración pública que en su labor de exorcista traspasó "los límites de la castidad" con una mujer a la que daba asistencia, pidió disculpas públicas por esta ofensa al celibato y solicitó oraciones por su ministerio.

En la declaración firmada el 31 de enero y enviada a LifeSiteNews.com, el Padre Euteneuer, que lideró la organización Human Life International (HLI) desde el año 2000 hasta agosto de 2010, afirma con gran tristeza, que se apartó por haber cometido una falta personal dentro "del ministerio de exorcismo que desempeñé independientemente de mis responsabilidades en HLI".

Aclaró que esta "violación a la castidad" ocurrió "debido a la debilidad humana pero no involucró el acto sexual".

"Debo admitir que una situación particularmente compleja nubló mi juicio y me llevó a imprudentes decisiones con consecuencias dañinas, la peor de las cuales fue violar los límites de la castidad con una mujer adulta que estaba bajo mi cuidado espiritual", afirmó el sacerdote de 48 años de edad.

"Asumo toda la responsabilidad por mi pobre juicio, mi debilidad y mi conducta pecaminosa que de esto resultó. No ofrezco excusa alguna por mis fallas morales o profesionales, ni echo la culpa a alguien más. Afirmo sin reserva que lamento mucho mis acciones. Me he disculpado personalmente, en todos los lugares posibles, con los que he dañado. Estoy entristecido más allá de las palabras por mi caída, no solo por el daño hecho a mi sacerdocio y mi familia, sino por el daño hecho a todos los afectados, a la fe de quienes depositaron tanta confianza en mí y en nuestra Iglesia, y al movimiento pro-vida lleno de gente heroica y fiel", escribió.

El sacerdote aseguró que ya pidió "perdón a Dios y tengo confianza en su abundante misericordia. Doy gracias por poder pedirles lo mismo a todos ustedes".

Aclaró que en su salida de HLI los funcionarios eclesiásticos no tuvieron participación alguna y deploró que algunos hayan "sido injustamente criticados por aquellos que escriben y hablan con ignorancia de los hechos", en alusión a ciertos sitios web que han difundido comentarios y reportes que distan de la realidad.

Estas personas "han hecho esfuerzos intolerables por contactar a mi familia, difamar a colaboradores inocentes y hasta persuadir a algunos para declararse víctimas".

El Padre Euteneuer rechaza los mensajes que circulan por Internet en su contra y precisa que su caída "se limitó a una sola persona, una mujer adulta"; deplora la acusación de que tenga como "blancos" a mujeres vulnerables que buscan su ayuda espiritual; aclara que su ministerio de exorcismo/oración siempre fue conducido con la ayuda de terceras personas salvo en raros casos de extrema necesidad; y sostiene que nunca solicitó dinero por su servicio ni usó los fondos de HLI para cumplir con este ministerio.

"Rezo para que mis dos décadas de fiel ministerio sacerdotal y mis esfuerzos por la defensa de la vida sean visto a las luz de los buenos frutos que produjeron y no sean denigrados por mis momentos de debilidad en un ministerio más desafiante", agregó.

También declaró que "nunca he contemplado la más ligera idea de dejar el santo sacerdocio o la Iglesia Católica en razón de mis fallas. Actualmente, estoy bajo la obediencia de mi Obispo quien me ha permitido hacer esta declaración y en cuyas manos dejo todas las preguntas sobre la continuidad de mi ministerio sacerdotal. Termino expresando mi más profunda gratitud por las oraciones de tantas personas generosas que me apoyan en mi sacerdocio y en el movimiento pro-vida".

En un comunicado difundido el 2 de febrero, la junta directiva de HLI confirma que el sacerdote se retiró de la presidencia de la organización por este caso de inconducta y "aunque es competencia de la Diócesis de Palm Beach (a la que pertenece el P. Euteneuer) y las autoridades eclesiásticas adecuado abordar las cuestiones referidas en la declaración del Padre Euteneuer, pedimos a la familia de HLI que continúe orando por todos los involucrados. HLI no ha sido, ni será, disuadida de su misión fundamental como misionera a favor de la vida en el mundo".

Fuente: Aciprensa.

martes, 15 de junio de 2010

Gracias padre!

Varios sacerdotes abusaron de mi...

Cuando era muy niño, sin tener conciencia, sin libertad, sin poderme defender, uno de ellos me hizo hijo de Dios, heredero de la Vida Eterna, Templo del Espìritu Santo y miembro de la Iglesia, nunca podrè perdonarle haberme hecho tanto bien.

Otro, insistiò en mis años tiernos, en inculcarme violentando mi voluntad, el respeto por el Nombre de Dios, la necesidad absoluta de la oraciòn diaria, la obediencia y la reverencia a mis padres, el amor por mi Patria y me enseñò la utopìa de no mentir, no robar, no hablar mal de otros, perdonar y todas esas cosas que nos hacen tan mojigatos y ridìculos...

Otro apereciò aludiendo que el espìritu Santo, debìa venir a completar la obra comenzada en el Bautismo, que me harìan falta sus dones y sus frutos, que ya era hora de que viniera en mi ayuda Aquel que me harìa defender la Fe, como un soldado ¡Què osadìa hablar en tèrminos tan bèlicos!, hizo en esa època que cuidara mi alma de las "suciedades" del mundo, que fuera noble, leal y honesto...

Otro abusò dàndome libros para leer, no le bastaban sus consejos, que hacìan poner la mirada en la eternidad y vivir como extraños aquì en la tierra, ¿Quièn sacarà ahora de mi cabeza "Los cuatro Evangelios", "Las glorias de Marìa", "La imitaciòn de Cristo", "Las confesiones", "Las Moradas" , etc.?, ¿Quièn serà capàz de curarme de todos esos tesoros que me marcaron para siempre?.

Otro abusò de mi ignorancia enseñàndome cosas que no sabìa, otro no hablaba pero su vida virtuosa me inclinaba cada vez mas a imitarlo. Hubo algunos que se aprovecharon de mi en momentos inesperados y me corrigieron, me alentaron y hasta rezaron por mì.

Otros, cuando yo ya estaba en un cìrculo del cual no podìa salir, se empecinaron con mi naturaleza caìda y me incitaron a recibir a Jesucristo en su Cuerpo y Sangre, para resistir a los embates del enemigo, para fortalecer mi flaqueza y santificarme cada dìa mas. Aunque para aquel que lea esta denuncia, le parezca que esto ya es demasiado y que màs bien no se puede hacer, les digo que los abusos siguieron en aumento y todo pasò a mayores, cada vez que conocìa a un sacerdote, se aprovechaba de mi con renovados mètodos, reliquias, estampas, agua bendita, rosarios, bendiciones y oraciones de todo tipo, armaban una càrcel de tremendos beneficios que llegaron al lìmite de lo soportable.

Quiero dejar claro esta injusticia llena de perversidad y que atiendan a mi reclamo en esta denuncia, por que sè que algunos de ellos me estarà esperando para seguir con esta iniquidad, sentado en un confesonario o a lado de mi cama cuando estè moribundo y aunque desaparezca seguiràn abusando con sufragios por mi alma y sùplicas de misericordia. Quiero que se sumen a mi voz todos aquèllos que han sido vìctimas de estos atropellos y se han sentido ultrajados por estas personas, pues sè que a otros los han unido en matrimonio, a otros le descubrieron su vocaciòn, a otros hasta llegaron a ayudarlos materialmente o guardaron con llave en su corazòn para siempre secretos tremendos de sus miserias humanas.

Cuidèmonos gravemente de tratar con ellos, no les demos nuestros datos, no los miremos a los ojos, no les consultemos absolutamente nada, no sigamos ninguno de sus pasos, pues corremos el riesgo un dìa de caer en sus trampas y salvarnos.

P. Gustavo Caro

martes, 30 de junio de 2009

El sacerdocio tradicional

Visto en Panorama Católico

Festividad de San Pedro y San Pablo

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Queridos Hermanos,

Quiero aprovechar esta oportunidad para dirigirles algunas palabras sobre el sacerdocio católico inspirándome en el ejemplo de San Pedro y San Pablo, cuyas estatuas se encuentran en el retablo de nuestra iglesia. Y podemos ver que llevan algo que simboliza la misión de San Pedro y San Pablo, y también, en cierto modo, define el ministerio sacerdotal: unas llaves y una espada.

LAS LLAVES DEL SACERDOCIO:

· El sacerdote de Jesucristo no solamente recibió la orden menor de ostiario con la facultad de ser el guardián de las llaves del santuario, sino también, el poder de abrir el sagrario. Sin esta llavecita, los feligreses no podrían contemplar la Sagrada Hostia en la Custodia ni adorarla, ni tampoco comulgar. El sacerdote, sin la llave del sagrario, mantendría a Jesús alejado de las almas. El sagrario es la morada de Jesús en la tierra; y el sacerdote tiene la llavecita de esta morada, del palacio terrestre del Rey de los reyes. La Iglesia se la confió. No es una pequeña responsabilidad. No puede ni debe abrir la entrada de esta Santa Morada si sus ovejas no son capaces ni dignas de contemplar la Hostia con los ojos de la fe, o de comulgar con las condiciones debidas. Por eso, para hacer buen uso de esta llavecita, el Padre tiene el deber sagrado de enseñar la santa Doctrina a sus fieles y de encender en sus almas el deseo de unirse con la divina Victima. La predicación de la verdad precede a la recepción de los sacramentos. Se puede aplicar al sacerdote lo que la Iglesia dice en la fiesta de los santos mártires Juan y Pablo: Habent potestatem aperire portas caeli, quia linguae eorum claves caeli factae sunt [1]: Tienen el poder de abrir las portas del cielo porque sus lenguas se hicieron las llaves del cielo. Todos los santos sacerdotes fueron muy celosos para enseñar el catecismo, sea a los niños, sea a los adultos, para que reciban digna y fructuosamente la Santísima Eucaristía. Las experiencias litúrgicas actuales, modernistas, desgraciadamente, nos dan la prueba contraria: Nunca la Sagrada Hostia fue tan maltratada como hoy, debido a una doctrina ambigua y mala, y de una falta de preparación a la Sagrada Comunión.

· También, el sacerdote tiene en su poder las llaves de los misterios de Dios. Mediante su enseñanza, consejos espirituales e intimidad con Dios, da a las almas la vida de la fe y las conduce por los caminos de la santidad, los cuales pueden ser, para algunas, muy elevados. El sacerdote debe alimentar a las almas, y no contentarse con algunas verdades y prácticas básicas; darles un conocimiento cada vez más profundo de Nuestro Señor Jesucristo, de la Santísima Trinidad y de la santísima Virgen María. Este conocimiento de los misterios divinos hace que las almas vivan cada vez más de las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad, se santifiquen y salven muchas almas.

· Por último, el sacerdote tiene las llaves de la misericordia de Dios, en el sacramento de penitencia. Ningún ángel ni rey tienen este poder maravilloso de decir a un pobre pecador arrepentido, sean cuales sean sus miserias: Vete en paz, tus pecados son perdonados. Este gran poder de destruir los pecados debe incitarle a destruir en sí mismo lo que absuelve en los demás. Para ello, siguiendo el ejemplo de los santos sacerdotes, se confiesa frecuentemente (cada quince días, como nos pidió Monseñor Lefebvre) y huye enérgicamente de toda ocasión de manchar su propia alma.

LA ESPADA DEL SACERDOCIO:

· La espada que San Pablo lleva es la espada del Espíritu, que es la Palabra de Dios[2], por la cual dio a conocer con valentía el Misterio del Evangelio [3]. Es la palabra divina que –siguiendo a San Pablo–, el sacerdote debe predicar con insistencia, reprendiendo, rogando, exhortando, con paciencia y afán de enseñar [4]; especialmente hoy en día, debe ser el predicador intrépido del Evangelio, ya que tantas almas desviaron sus oídos de la verdad y se volvieron hacia las fábulas. Dice el gran Apóstol que la Palabra del Evangelio es viva y eficaz, más cortante que espada alguna de dos filos; penetra hasta las fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y médulas; escruta los sentimientos y pensamientos del corazón. No hay para ella criatura invisible: todo está desnudo y patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta [5]. Es la espada aguda de dos filos que sale de la boca [6] de Nuestro Señor.

· Pero la predicación del sacerdote es eficaz en la medida de su unión con Dios, es decir, de su vida de oración. En el santo ministerio, la oración debe ocupar el primer lugar; sin ella, la palabra sacerdotal es ineficaz e inútil, como bronce que suena o címbalo que retiñe [7]. La oración es la vaina de la espada de la predicación. Jesús, como San Pedro había estado animado por un ardor demasiado humano, le dijo: Vuelve tu espada a la vaina [8]: primero, reza y medita, y entonces predicarás debida y eficazmente.

· La espada de San Pablo representa también el martirio que sufrió por Jesús. ¡Dios quiera que un día moríamos por Nuestro Señor! Por lo menos, debemos morir todos los días al mundo y al pecado para vivir por Él, con Él y en Él, y poder decir con San Pablo: Mihi vivere Christus est [9]: Para mí, vivir es Cristo, y se puede añadir, per Mariam, por María.

Ave María Purísima

En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


[1] Antífona del Magnificat, 26 de junio.
[2] Ef. 6, 17.
[3] Ef. 6, 20.
[4] 2 Tim. 4, 18.
[5] Heb. 4, 12.
[6] Apoc. 1, 16.
[7] 1 Cor. 13, 1.
[8] Jn., 18, 11.
[9] Filip. 1, 21.