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miércoles, 22 de junio de 2011

Novena en honor del Glorioso Patriarca San José

Visto en Devocion Catolica

Novena en honor del Glorioso Patriarca San José


Oración preparatoria:

Santísimo Patriarca San José, Padre adoptivo de Jesús, virginal Esposo de María. Tesorero y dispensador de las gracias, del Rey de la gloria; a Vos elijo desde hoy, por mi verdadero Padre y Señor en todo peligro y necesidad, a imitación de vuestra querida hija y apasionada devota Santa Teresa de Jesús. Enseñadme oración, Vos que sois maestro de tan soberana virtud, y alcanzadme de Jesús y María , que no saben negaros cosa alguna, la gracia de vivir y morir santamente como Vos, y la que os pido en esta novena si es para mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Así sea.


DIA PRIMERO

Amor de San José al prójimo.


Los ejemplos de amor al prójimo que veía el Santo, en Jesús y María, bastaban para inflamarlo en este amor. La prueba más subida de amor es orar y perdonar a los que mal nos quieren, o nos han hecho daño. Dotado el Santo de un corazón noble y compasivo, socorría con larga mano a los menesterosos, repartiéndoles sus bienes y salario. -¡Oh Santo mío! haz que yo te imite, y ejercita tu caridad con mi alma, que está harto necesitada.

Ahora se rezan siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias, en memoria de los siete principales dolores y gozos de San José.

Pídase con toda confianza la gracia que se desea alcanzar en esta novena.



ORACION FINAL

Acordaos, santísimo Esposo de María, dulce Abogado San José, que jamás se ha oído decir que ni uno solo de los que han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya quedado sin consuelo. Animado con esta confianza, vengo a vuestra presencia en este día y me recomiendo fervorosamente a vuestra bondad. ¡Oh Padre adoptivo de mi Redentor Jesús! no desatendáis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio, despachadlas favorablemente y socorredme con piedad. Así sea.


DIA SEGUNDO

Fervor de San José


San José fue prontísimo en todo lo relaconado con el servicio de Jesús Hijo de Dios. Siervo bueno y fidelísimo, siempre vivió, padeció, trabajó y murió por hacer con prontitud la voluntad de Dios. Para un corazón que ama, como el de San José, los sacrificios son, cuanto más costosos, más apetecibles.

¡Oh devoto josefino! Aprende del Santo la verdadera devoción. Mira como dejas tus ejercicios de piedad, como dejas para lo último tus buenas obras. ¡Oh devotísimo y fervorosísimo San José! alcanzadme una centella de vuestro fervor.


DIA TERCERO

Prudencia de San José


Dotado San José de todas las virtudes, en grado heroico, no podía faltarle la que es reina de todas. Como oveja en medio de los lobos, se guardó y guardó a su Hijo Jesús y a su Esposa María sin recibir ningún daño. En todo resplandeció la prudencia celestial del Santo.- Mira y practica lo que te enseña San José. No seas fácil en prometer, ni precipitado en hablar y obrar, y el Señor te ayudará y bendecirá tus proyectos. Así nos enseña el glorioso y prudentísimo San José. Imítale.


DIA CUARTO

Fortaleza de San José


San José sentía en el alma las penas e incomodidaes de Jesús y de María y procuraba suavizarlas con su diligencia y ardiente amor, enteramente olvidado de sus penas.

Imita la fortaleza de San José. Acógete a su poderoso patrocinio, y serás con él fuerte con la fortaleza de Dios, vencerás a todos tus enemigos, y morará tu alma en la región serena de la paz, preludio de la eterna que has de gozar en el cielo.


DIA QUINTO

Paciencia de San José


La vida de San José fue un prolongado y continuo martirio. Mas ¡cómo padeció el Santo! Con resignación, con paz, con alegría, completamente sumiso a la voluntad del Altísimo.- Sufre, devoto josefino, todos los trabajos que Dios te envíe, si no con alegría, a lo menos con paciencia y resignación cristianas. Mira que todo pasa y con estos trabajos momentáneos, si bien los sufres, te ganas la gloria del cielo.


DIA SEXTO

Pobreza de San José


Vivió pobre San José, y se hizo pobre dando todos bienes que tenía. Pobre, voluntario y santísimo obrero es San José, para ser en verdad el padre de los pobres, el consuelo de los indigentes y el socorro de huérfanos y desvalidos. ¡Qué felices seríamos en este mundo si imitásemos tan divinos ejemplos!- Seas dadivoso o limosnero por amor de Jesús, María y José, devoto Josefino, y no te pesará jamás.


DIA SEPTIMO

Mansedumbre de San José


San José fue perfectísimo en esta virtud. San José fue manso en su trato con el prójimo, afabilísimo y dulcísimo en la conversación, grave y suave en su porte exterior. Su templanza en acciones y palabras, y su aspecto que reflejaban una santidad y vida celestial, fue el imán suavísimo que cautivó los ánimos de cuantos le trataban.- Admira en silencio tan hermosa virtud en el Santo, confúndete o imítale.


DIA OCTAVO

Pureza de San José


San José, por su pureza angelical, mereció ser esposo de la más pura de las vírgenes. Los dos lirios de virginal fragancia son María y José, con quienes Jesús moró y conversó familiarmente como hijo por espacio de treinta años.- ¿Eres puro y casto devoto Josefino? Sólo siendo puro y casto, serás admitido en el reino de los cielos. Pídelo al castísimo Esposo de María, San José.


DIA NOVENO

Conformidad de San José con la voluntad de Dios


Toda la vida de San José esta resumida en estas palabras: “Hágase siempre en mi y de todas mis cosas vuestra santísima voluntad”.- Has, devoto Josefino, de la necesidad virtud: conforma en todas las cosas tu voluntad con la de Dios, y tu corazón morará en abundancia de paz y reinará eternamente con Jesús, María y José en la gloria.


Pío IX, por rescripto de la S. C. de Indulgencias, de 26-XI-1876, concedió 300 días de indulgencia por cada día de la novena y plenaria una vez en el decurso de la misma, con cualquier fórmula aprobada por la competente autoridad eclesiástica.

sábado, 19 de marzo de 2011

ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIII A SAN JOSE

San José: Esposo de María y Padre Virginal de Jesús.
Patrono de la Iglesia Universal
Fiesta: 19 de marzo

A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.

Fuente: Devocionario Católico
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martes, 25 de enero de 2011

Oración a San José para obtener la gracia de una buena muerte


Glorioso San José, afortunado esposo de María, Vos que merecisteis ser custodiado por Jesús, y abrazándole tiernamente, gozasteis de un Paraíso anticipado, obtenedme del Señor el perdón de mis pecados, y la gracia de imitar vuestras virtudes, a fin de que siga siempre el camino que conduce al cielo.
Vos, que a la hora de la muerte tuvisteis la dicha de ver a Jesús y a María en torno a vuestro lecho, y de entregar dulcemente entre sus brazos vuestra alma, defendedme, os lo ruego, en mi última hora contra los enemigos de mi alma, de suerte que, confortado con la dulce esperanza del Paraíso, expire pronunciando los santísimos nombres de Jesús, José y María.
Amén.

Por las intenciones del Sumo Pontífice, para ganar las indulgencias, Pater, Ave y Gloria. Por aquel de nosotros que ha de morir primero: Pater, Ave y Gloria. Por las almas del Purgatorio: Réquiem aetérnam

Fuente: Devocionario Católico Tradicional

lunes, 28 de junio de 2010

Treintena a San José


(Se debe rezar 30 días seguidos sin interrupción)

¡Oh amabilísimo Patriarca, Señor San José! Desde el abismo de mi pequeñez, dolor y ansiedad, os contemplo con emoción y alegría de mi alma en vuestro solio del cielo, como gloria y gozo de los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparador de los desvalidos, gozo y amor de tus devotos ante el trono de Dios, de tu Jesús y de tu santa Esposa.

Por eso yo, pobre, desvalido, triste y necesitado, a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente os traigo ante vuestro altar y vuestra imagen una pena que consoléis, un mal que remediéis, una desgracia que impidáis, una necesidad que socorráis, una gracia que obtengáis para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoveros y obligaros a oírme y conseguírmelo, os lo pediré y demandaré durante treinta días continuos en reverencia a los treinta años que vivisteis en la tierra con Jesús y María, y os lo pediré, urgente y confiadamente, invocando todos los títulos que tenéis para compadeceros de mí y todos los motivos que tengo para esperar que no dilataréis el oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en vuestra bondad y poder, que al sentirla os sentiréis también obligado a obtener y darme más aún de lo que os pido, y deseo.

(Aquí, levantado el corazón a lo alto, se le pedirá al Santo con amorosa instancia la gracia que se desea.)

1.- Os lo pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Dios de Dios, Dios Hombre, Dios del Hombre, Dios con el Hombre.

2.- Os lo suplico por vuestra ansiedad de sentiros obligado a abandonar a vuestra santa Esposa, dejándola sola, y yendo solo sin ella.

3.- Os lo ruego por vuestra resignación dolorosísima para buscar un establo y un pesebre para palacio y cuna de. Dios, nacido entre los hombres, que le obligan a nacer entre animales.

4.- Os lo imploro por la dolorosísima y humillante circuncisión de vuestro Jesús, y por el santo y dulcísimo nombre que le impusisteis por orden del Eterno para consuelo, amor y esperanza nuestra.

5.- Os lo demando por vuestro sobresalto al oír del Angel la muerte decretada contra vuestro Hijo Dios, por vuestra obedentísima huida a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la pobreza del destierro, y por vuestras ansiedades al volver de Egipto a Nazaret.

6.- Os lo pido por vuestra aflicción dolorosa de tres días al perder a vuestro Hijo, y por vuestra consolación suavísima al encontrarle en el templo; por vuestra felicidad inefable de los treinta años que vivisteis en Nazaret con Jesús y María sujetos a vuestra autoridad y providencia.

7 .- Os lo ruego y espero por el heroico sacrificio, con que ofrecisteis la víctima de vuestro Jesús al Dios Eterno para la cruz y para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención.

8.- Os lo demando por la dolorosa previsión, que os hacía todos los días contemplar aquellas manos infantiles, taladradas un día en la Cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba dulcísimamente sobre vuestro pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabais contra vuestro corazón, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz; aquel último momento en que le veíais expirar y morir por mí, por mi alma, por mis pecados.

9.- Os lo pido por vuestro dulcísimo tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María. y vuestra entrada en el Limbo de los Justos en el cielo, donde tenéis vuestro trono de poder.

10.- Os lo suplico por vuestro gozo y vuestra gloria, cuando contemplasteis la Resurrección de vuestro Jesús, su subida y entrada en los cielos y su trono de Rey inmortal de los siglos.

11.- Os lo demando por vuestra dicha inefable cuando visteis salir del sepulcro a vuestra santísima Esposa, resucitada, y ser subida a. los cielos por ángeles, y coronada por el Eterno, y entronizada en un solio junto al vuestro como Madre, Señora y Reina de los ángeles y hombres.

12.- Os lo pido y ruego y espero confiadamente por vuestros trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por vuestros triunfos y gloria feliz bienaventuranza en el Cielo con vuestro Hijo Jesús y vuestra esposa Santa María.

¡Oh mi buen San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de la Iglesia Santa y de sus Doctores y Teólogos y en el sentido universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pediros y suplicaros y esperar me obtengáis ,de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante este tu altar e imagen y ante tu trono de bondad y poder en el Cielo: la espero, Santo Patriarca.

Rezar un Padrenuetro, tres avemarias y un Gloria.

domingo, 11 de abril de 2010

Altar de Oro de la Igesia de San José en Panamá


Uno de los lugares que mas atrae a los turistas en Panamá es la Iglesia de San José por su Majestuoso Altar de Oro Colonial del Siglo XVII y su increible historia.

Quiero contarselas para que la conozcan un poco ya que me parece muy interesante.


La historia reconoce la antiguedad de esta altar, ya que es el mismo construido en 1612, y que el pirata inglés Henry Morgan, ambicioso de oro, lo respetó gracias a la ayuda divina y a la inteligencia e ingenio del religioso Fray Juan, natural de la Villa de Los Santos, Panamá. (Agustino Recoleto)

Según los libros de historia el 28 de enero de 1671 la ciudad de Panamá se vio envuelta en llamas por el ataque del pirata inglés Henry Morgan y lo único que sobrevió a este trágico incendio fue el Altar de Oro de la Iglesia de San José, se quemaron muchas Iglesias, casas, conventos, todos los panameños, religiosos y autoridades lloraban en el alma esta pena.

Pero veamos lo que dijo el insigne litarato recolecto Fray Pedro Fabo (Fundandor de la Academia de la Lengua de Panamá) sobre como sobrevivio esta Majestuosa obra de arte ante las llamas y ante la codicia y avaricia del pirata Henry Morgan.

Era el año de 1666, los PP. Agustinos Recolectos, están dando la última mano al dorado de oro macizo de su Iglesia San José (en honor a San José) en la antigua ciudad de Panamá. (Panamá la Vieja).

En la comunidad había un lego muy diligente llamado Fray Juan, que tenía desde hacía muchos años el encargo de recoger limosnas, mandas y también procurar auxilios del gobierno colonial para la hechura de la obra (El Altar de Oro)

Frecuentemente hacía salidas a los pueblos del interior y a Portobelo (Portobelo,Ciudad de Colón en Panamá, era uno de los sitios más importantes del comercio de oro y plata. Por allí pasaban las riquezas que iban y venían de Lima, en Perú, y de Sevilla, en España, capital comercial del imperio español) y solicitaba dinero en los barcos que iban y venían. Fray Juan era como una hormiguita o como una abejita que llevaba al altar miel de oro. Fray Juan era muy bueno y sencillo, pero susamente pedigüeño, tanto que las personas se desprendían de sus anillos y joyas para no disgustar a Fray Juan que iba repartiendo medallas benditas de San José, cuya devoción propagaba con celo extraordinario.

- ¿Que hay del Altar de Oro, Fray Juan? - ¿Cuándo se termina? - alguien preguntó.
- Ya no falta sino la estatua de San José y el remate donde se pondrá el lienzo de mi tocayo Juan de Juanes, representando al Padre Eterno...con la bola del mundo sostenida por una balanza . ¡señal de la Justicia Divina! Todo se conserva intacto. Además el lienzo (con fondo azul) tiene un triángulo, símbolo de la Santísima Trinidad... Están invitados el Obispo de Santa Marta y el de Lima - Muy sonadas. - Muy sonadas!... y Fray Juan reía de gusto como un bienaventurado...

En esto corrió la noticia de la aparición del pirata inglés Henry Morgan. Morgan había comenzado a invadir los puertos de las Antillas y saquearlas y obviamente Panamá estaba en la mira.

En junio de 1668, tomó por sorpresa la ciudad de Portobelo, con nueve buques y 460 hombres. Entonces la ciudad de Panamá fue víctima de un miedo espantoso: ¡Que viene Morgan! - ¡Que viene robando, matando y quemándolo todo!..

La Iglesia de San José, la Iglesia del leguito Fray Juan, iba también a ser robada?. ¡Oh, el Altar de Oro! - ¿Qué hacer? - Los empleados civiles atendian a organizar fuerzas de resistencia. Las familias huian a la desbandada, y todos atendían a lo suyo, y ¿Fray Juan? Pues, reunió a los padres, legos y criadillos del convento, arrancó las 4 columnas de oro, los principales detalles de la ornamentación churriguresca, el remate superior del Altar y las mesas de abajo y como pudieron los pusieron en bongos y lanchas y los sumergieron en el mar, en puntos convenidos. - Lo restante del Altar, que no se pudo arrancar ni trasladar comenzó Fray Juan a pintarlo con albayalde y otras pinturas para ocultar tanto tesoro a la soldadesca.

¡Llegó el pirata a Panamá! - era el 28 de enero de 1671.
Después de heroica resistencia de los panameños...Fue Ocupada la ciudad, calle por calle y casa por casa hasta apoderarse de todo.
Los habitantes habían desaparecido. -Fray Juan, a pesar de ver huir a toda la comunidad, resolvió quedarse en su convento para defender su altar preciado. Aquel Altar que le costara tanto sacrificio.
Cuentan las historias que él hizo a San José muchas promesas y votos, y que llegó a estar persuadido de que su altar no se perdería.
Es que San José... es un Santo muy Poderoso, esposo de la Santísima Virgen y Padre de nuestro Señor Jesús!!
- ¡Y llegó el mismo Morgan al convento!...
-¡............................................................................................................................................................!
Lo recibió Fray Juan muy cortésmente y le entregó a las buenas todo cuanto el pirata quiso, y habiendo entrado a la Iglesia le mostró el altar diciéndole:
- Señor, estamos de obra. Ya véis, qué retrasados andamos...
- Yo os he dado cuanto habéis querido. Ahora me otorgaréis lo que os pida - ¿No es verdad?
- Hízole gracia a Morgan la serenidad del lego y le dijo:
- ¿Que pides? - responde Fray Juan:
- ¡Que me deis una limosna de mil ducados para terminar el altar de madera, es decir, la madera del altar - Dicen las historias que se rió mucho Morgan y que exclamó:
- Este lego es más pirata que yo!!. Y mandó que se lo entregasen de contado.

Fin!
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Es así como se pudo salvar esta magnífica obra que data de mas 400 años y que podemos ver en la Iglesia de San José en la nueva ciudad de Panamá, ya que después del incendio la ciudad se trasladó a lo que hoy conocemos como el Casco Antiguo, ubicado en el barrio de San Felipe.

Y como en la foto no podemos apreciar bien las 5 imágenes que contemplan el retablo, aquí se las describo:

San José: En el centro arriba, con su mano izquierda, sostiene al Divino Niño Jesus. En la mano derecha tiene la flor de la pureza, una azucena.

Santo Tomás de Villa Nueva: (Arriba a la derecha de San José) Con su mano derecha sostiene el báculo de obispo y en la izquierda un pan, símbolo de la gran caridad de este Arzobispo Agustino de Valencia (España Siglo XVI)

Santa Clara de la Cruz de Montefalco: (Arriba a la izquierda de San José) Monja Agustina. Tiene marcada en su corazón la cruz del Señor.

San Agustín: Lo encontramos debajo de Santa Clara, con el báculo de obispo en su mano derecha y el corazón en su mano izquierda.

Nuestra Señora de la Consolación: (Debajo de Santo Tomás de Villa Nueva) Sostiene al Divino Niño Jesús sobre sus rodillas, y éste parece mostrar y entregar la correa a los fundadores de la orden de Agustinos Recolectos, San Agustín y su madre Santa Mónica.

Arriba del retablo se ve, dentro de un círculo de colores, al Padre Eterno, su cabeza está enmarcada en un triángulo (Símbolo de la Trinidad). Con su mano derecha bendice al mundo y en la mano izquierda con una balanza, símbolo de la Justicia sostiene el Universo.

Por:
Mitzi Miranda.

viernes, 19 de marzo de 2010

Oraciones a San José

"No me acuerdo hasta ahora haberle suplicado cosa que la haya dejado de hacer. Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado Santo, de los peligros que me ha librado, así de cuerpo como de alma; que a otros santos parece les dio el Señor gracia para socorrer en una necesidad, a este glorioso Santo tengo experiencia que socorre en todas y que quiere el Señor darnos a entender que así como le fue sujeto en la tierra (que como tenía el nombre de padre, siendo ayo, le podía mandar), así en el cielo hace cuanto le pide."

Santa Teresa de Ávila


SÚPLICA A SAN JOSÉ

José dulcísimo y Padre amantísimo de mi corazón, a ti te elijo como mi protector en vida y en muerte; y consagro a tu culto este día, en recompensa y satisfacción de los muchos que vanamente he dado al mundo, y a sus vanísimas vanidades. Yo te suplico con todo mi corazón que por tus siete dolores y goces me alcances de tu adoptivo Hijo Jesús y de tu verdadera esposa, María Santísima, la gracia de emplearlos a mucha honra y gloria suya, y en bien y provecho de mi alma. Alcánzame vivas luces para conocer la gravedad de mis culpas, lágrimas de contrición para llorarlas y detestarlas, propósitos firmes para no cometerlas más, fortaleza para resistir a las tentaciones, perseverancia para seguir el camino de la virtud; particularmente lo que te pido en esta oración (hágase aquí la petición) y una cristiana disposición para morir bien. Esto es, Santo mío, lo que te suplico; y esto es lo que mediante tu poderosa intercesión, espero alcanzar de mi Dios y Señor, a quien deseo amar y servir, como tú lo amaste y serviste siempre, por siempre, y por una eternidad. Amén.


ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

¡Glorioso Patriarca San José!, animado de una gran confianza en vuestro gran valimiento, a Vos acudo para que seáis mi protector durante los días de mi destierro en este valle de lágrimas. Vuestra altísima dignidad de Padre putativo de mi amante Jesús hace que nada se os niegue de cuanto pidáis en el cielo. Sed mi abogado, especialísimamente en la hora de mi muerte, y alcanzadme la gracia de que mi alma, cuando se desprenda de la carne, vaya a descansar en las manos del Señor. Amén.

Jaculatoria. Bondadoso San José, Esposo de María, protegednos; defended a la Iglesia y al Sumo Pontífice y amparad a mis parientes, amigos y bienhechores.


VISITA A SAN JOSÉ

¡Oh castísimo esposo de la Virgen María, mi amantísimo protector San José! Todo el que implora vuestra protección experimenta vuestro consuelo. Sed, pues, Vos mi amparo y mi guía. Pedid al Señor por mí; libradme del pecado, socorredme en las tentaciones y apartadme del mal y del pecado. Consoladme en las enfermedades y aflicciones. Sean mis pensamientos, palabras y obras fiel trasunto de cuanto os pueda ser acepto y agradable para merecer dignamente vuestro amparo en la vida y en la hora de la muerte. Amén.

Jaculatoria.-¡Oh glorioso San José! Haced que sea constante en el bien; corregid mis faltas y alcanzadme el perdón de mis pecados.


ORACIÓN A SAN JOSÉ

San José, casto esposo de la Virgen María intercede para obtenerme el don de la pureza.

Tú que, a pesar de tus inseguridades personales supiste aceptar dócilmente el Plan de Dios tan pronto supiste de él, ayúdame a tener esa misma actitud para responder siempre y en todo lugar, a lo que el Señor me pida.

Varón prudente que no te apegas a las seguridades humanas sino que siempre estuviste abierto a responder a lo inesperado obténme el auxilio del Divino Espíritu para que viva yo también en prudente desasimiento de las seguridades terrenales.

Modelo de celo, de trabajo constante, de fidelidad silenciosa, de paternal solicitud, obténme esas bendiciones, para que pueda crecer cada día más en ellas y así asemejarme día a día al modelo de la plena humanidad: EL SEÑOR JESÚS.


CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ
ANTE LAS TRIBULACIONES

¡Oíd, querido San José, una palabra mía !... Yo me veo abrumada de aflicciones y cruces, y a menudo lloro... Despedazada bajo el peso de estas cruces, me siento desfallecer, ni tengo fuerzas para levantarme y deseo que mi Bien me llame pronto. En la tranquilidad, empero, entiendo que no es cosa difícil el morir... pero si el bien vivir. ¿A quién, pues, acudiré sino a Vos, que sois tan bueno y querido, para recibir luz... consuelo… y ayuda? A Vos, pues, consagro toda mi vida, y en vuestras manos pongo las congojas, las cruces, los intereses de mi alma… de mi familia… de los pecadores… para que, después de una vida tan trabajosa, podamos ir a gozar para siempre con Vos de la bienaventuranza del Paraíso. Amén.

Jaculatoria. San José, Protector de atribulados y de los moribundos, rogad nosotros.


CONSAGRACIÓN A SAN JOSÉ

Oh Glorioso Patriarca San José, heme aquí, postrado de rodillas ante vuestra presencia, para pediros vuestra protección.

Desde ya os elijo como a mi padre, protector y guía. Bajo vuestro amparo pongo mi cuerpo y mi alma, propiedad, vida y salud. Aceptadme como hijo vuestro. Preservadme de todos los peligros, asechanzas y lazos del enemigo. Asistidme en todo momento y ante todo en la hora de mi muerte. Amén.


ACORDAOS

Acordaos, oh castísimo esposo de la Virgen María y amable protector mío San José, que jamás se ha oído decir que ninguno haya invocado vuestra protección e implorado vuestro auxilio sin haber sido consolado. Lleno, pues, de confianza en vuestro poder, ya que ejercisteis con Jesús el cargo de Padre, vengo a vuestra presencia y me encomiendo a Vos con todo fervor. No desechéis mis súplicas, antes bien acogedlas propicio y dignaos acceder a ellas piadosamente. Amén.


MODELO DE TRABAJADOR

Glorioso San José, modelo de cuanto deben trabajar con el sudor de su frente, conseguidme la gracia de considerar el trabajo como expiación, para satisfacer tantos pecados. Hacedme trabajar en conciencia, prefiriendo el fiel cumplimiento de mis deberes a mis inclinaciones caprichosas; haced que trabaje con agradecimiento y alegría, poniendo todo mi empeño y honor en aprovechar y desarrollar, por medio del trabajo, todos los talentos que he recibido de Dios. Mandadme trabajar con tranquilidad, moderación y paciencia sin que me atemoricen el cansancio y las dificultades. Inspiradme a menudo pensamientos en la muerte y en la cuenta que he de rendir del tiempo perdido, de los talentos malgastados, de las omisiones y de toda vana complacencia en éxitos obtenidos, tan contraria al honor de Dios. ¡Todo según vuestro ejemplo, oh Patriarca San José!


A SAN JOSÉ OBRERO

Nos dirigimos a ti, Oh bendito San José, nuestro protector en la tierra, como quien conoce el valor del trabajo y la respuesta a nuestro llamado. A través de tu Santa Esposa, la Inmaculada Virgen Madre de Dios, y sabiendo el amor paternal que tuviste a nuestro Señor Jesús, te pedimos nos asistas en nuestras necesidades y fortalezcas en nuestros trabajos.

Por la promesa de realizar dignamente nuestras tareas diarias, líbranos de caer en el pecado, de la avaricia, de un corazón corrupto. Se tú el solícito guardián de nuestro trabajo, nuestro defensor y fortaleza contra la injusticia y el error.

Seguimos tu ejemplo y buscamos tu auxilio. Socórrenos en todos nuestros esfuerzos, para así poder obtener contigo el descanso eterno en el Cielo. Amén.


ALABANZAS

Oh glorioso Patriarca, San José, a Vos vengo para veneraros de corazón como al más fiel esposo de la madre de Dios, como cabeza de la familia más santa, como padre nutricio del Hijo de Dios, y como el leal depositario de los tesoros de la Santísima Trinidad.

En vuestra persona honro la elección del Padre que quiso compartir con Vos la autoridad sobre su Unigénito Hijo; venero la elección del Hijo divino quien quería obedeceros y recibir su sustento ganado por el trabajo de vuestras manos; la elección del Espíritu Santo, quien os confió su castísima esposa.

Os ensalzo porque habéis llevado en vuestras manos al Niño Dios, estrechándole a vuestro pecho, transportado de alegría.


INVOCACIÓN A SAN JOSE
DE JUAN XXIII

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber. Tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti. Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges. Tu también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén.


PARA PEDIR UN FAVOR

Amadísimo Padre mío San José: confiando en el valioso poder que tenéis ante el trono de la Santísima Trinidad y de María vuestra Esposa y nuestra Madre, os suplico intercedáis por mí y me alcancéis la gracia... (hágase aquí la petición).

José, con Jesús y María, viva siempre en el alma mía.

José, con Jesús y María, asistidme en mi última agonía.

José, con Jesús y María, llevad al cielo el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

ORACIÓN DEL PAPA LEÓN XIII

A Vos, bienaventurado José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro patrocinio. Por aquella caridad que con la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, os tuvo unido y por el paterno amor con que abrazasteis al Niño Jesús, humildemente os suplicamos que volváis benigno los ojos a la herencia que, con su sangre, adquirió Jesucristo, y con vuestro poder y auxilio socorráis nuestras necesidades.

Proteged, oh providentísimo Custodio de la Divina Familia, la escogida descendencia de Jesucristo; apartad de nosotros toda mancha de error y de corrupción; asistidnos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; y como en otro tiempo librasteis al Niño Jesús de inminente peligro de la vida, así ahora defended la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protegednos con perpetuo patrocinio para que a ejemplo vuestro y sostenidos por vuestro auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir, y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.


ORACIÓN POR DIVERSAS NECESIDADES

Santo Patriarca, dignísimo esposo de la Virgen María y Padre adoptivo de Nuestro Redentor Jesús, que por vuestras heroicas virtudes, dolores y gozos merecisteis tan singulares títulos; y por ellos, especialísimos privilegios para interceder por vuestros devotos; os suplico, Santo mío, alcancéis la fragante pureza a los jóvenes y doncellas, castidad a los casados, continencia a los viudos, santidad y celo a los sacerdotes, paciencia a los confesores, obediencia a los religiosos, fortaleza a los perseguidos, discreción y consejo a los superiores, auxilios poderosos a los pecadores e infieles para que se conviertan, perseverancia a los penitentes, y que todos logremos ser devotos de vuestra amada Esposa, Maria Santísima, para que por su intercesión y la vuestra podamos vencer a nuestros enemigos, por los méritos de Jesús, y conseguir las gracias y favores que os hemos pedido para santificar nuestras almas hasta conseguir dichosa muerte, y gozar de Dios eternamente en el Cielo. Amén.


SAN JOSÉ BENDITO

San José bendito tú has sido el árbol elegido por Dios no para dar fruto, sino para dar sombra. Sombra protectora de María, tu esposa; sombra de Jesús, que te llamó Padre y al que te entregaste del todo. Tu vida, tejida de trabajo y de silencio, me enseña a ser fiel en todas las situaciones; me enseña, sobre todo, a esperar en la oscuridad. Siete dolores y siete gozos resumen tu existencia: fueron los gozos de Cristo y María, expresión de tu donación sin límites. Que tu ejemplo de hombre justo y bueno me acompañe en todo momento para saber florecer allí donde la voluntad de Dios me ha plantado. Amén.


Fuente: devocionario.com

miércoles, 17 de marzo de 2010

Novena a San José

Novena a San José

Por la señal, de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor Nuestro. En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración para empezar todos los días

Oh gloriosísimo Padre de Jesús, Esposo de María. Patriarca y Protector de la Santa Iglesia, a quien el Padre Eterno confió el cuidado de gobernar, regir y defender en la tierra la Sagrada Familia; protégenos también a nosotros, que pertenecemos, como fieles católicos. a la santa familia de tu Hijo que es la Iglesia, y alcánzanos los bienes necesarios de esta vida, y sobre todo los auxilios espirituales para la vida eterna. Alcánzanos especialmente estas tres gracias, la de no cometer jamás ningún pecado mortal, principalmente contra la castidad; la de un sincero amor y devoción a Jesús y María, y la de una buena muerte, recibiendo bien los últimos Sacramentos.

Concédenos además la gracia especial que te pedimos cada uno en esta novena.

Pídase con fervor y confianza la gracia que se desea obtener.

Oración del día correspondiente

Día primero


Oh benignísimo Jesús así como consolaste a tu padre amado en las perplejidades e incertidumbres que tuvo, dudando si abandonar a tu Santísima Madre su esposa, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José nos concedas mucha prudencia y acierto en todos los casos dudosos y angustias de nuestra vida, para que siempre acertemos con tu santísima voluntad.

Día segundo

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado en la pobreza y desamparo de Belén, con tu nacimiento, y con los cánticos de los Ángeles y visitas de los pastores, así también te suplicamos humildemente por intercesión de San José, que nos concedas llevar con paciencia nuestra pobreza y desamparo en esta vida, y que alegres nuestro espíritu con tu presencia y tu gracia, y la esperanza de la gloria.

Día tercero

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu amado padre en el doloroso misterio de la Circuncisión, recibiendo de él el dulce nombre de Jesús, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, nos concedas pronunciar siempre con amor y respeto tu santísimo nombre, llevarlo en el corazón, honrarlo en la vida, y profesar con obras y palabras que tú fuiste nuestro Salvador y Jesús.

Día cuarto

Oh benignísimo Jesús, así como consolaste a tu padre amado de la pena que le causó la profecía de Simeón, mostrándole el innumerable coro de los Santos, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José que nos concedas la gracia de ser de aquellos para quienes tu sirves, no de ruina, sino de resurrección, y que correspondamos fielmente a tu gracia para que vayamos a tu gloria.

Día quinto

Oh benignísimo Jesús, así como tu amado padre te condujo de Belén a Egipto para librarte del tirano Herodes, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos libres de los que quieren dañar nuestras almas o nuestros cuerpos, nos des fortaleza y salvación en nuestras persecuciones, y en medio del destierro de esta vida nos protejas hasta que volemos a la patria.

Día sexto

Oh benignísimo Jesús así como tu padre amado te sustentó en Nazaret, y en cambio tú le premiaste en tu santísima compañía tantos años, con tu doctrina y tu dulce conversación, así te rogamos humildemente, por intercesión de San José nos concedas el sustento espiritual de tu gracia, y de tu santa comunión, y que vivamos santa y modestamente, como tú en Nazaret.

Día séptimo

Oh benignísimo Jesús, así como por seguir la voluntad de tu padre celestial permitiste que tu amado padre en la tierra padeciese el vehementísimo dolor de perderte para tres días, así te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que antes queramos perder todas las cosas y disgustar a cualquier amigo, que dejar de hacer tu voluntad; que jamás te perdamos a ti por el pecado mortal, o que si por desgracia te perdiésemos te hallemos mediante una buena confesión.

Día octavo

Oh benignísimo Jesús, que en la hora de su muerte consolaste a tu glorioso padre, asistiendo juntamente con tu Madre su esposa a su última agonía, te suplicamos humildemente, por intercesión de San José, que nos concedas una muerte semejante a la suya asistido de tu bondad, de tu Santísima Madre y del mismo glorioso Patriarca protector de los moribundos, pronunciando al morir vuestros santísimos nombres, Jesús, María y José.

Día noveno

Oh benignísimo Jesús, así como has elegido por medio de tu Vicario en la tierra a tu amado padre para protector de tu Santa Iglesia Católica, así te suplicamos humildemente por intercesión de San José, nos concedas el que seamos verdaderos y sinceros católicos, que profesemos sin error la fe católica, que vivamos sin miedo una vida digna de la fe que profesamos, y que jamás puedan los enemigos ni aterrarnos con persecuciones, ni con engaños seducirnos y apartamos de la única y verdadera religión que es la Católica.Oración final para todos los días
Oh custodio y padre de Vírgenes San José a cuya fiel custodia fueron encomendadas la misma inocencia de Cristo Jesús y la Virgen de las vírgenes María; por estas dos queridísimas prendas Jesús y María, te ruego y suplico me alcances, que preservado yo de toda impureza, sirva siempre castísimamente con alma limpia, corazón puro y cuerpo casto a Jesús y a María. Amén.

Jesús José y María
os doy mi corazón y el alma mía

Jesús, José y María
asistidme en mi última agonía.

Jesús, José y María
con Vos descanse en paz el alma mía.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Antífona

Tenía el mismo Jesús, al empezar su vida pública, cerca de treinta años, hijo, según se pensaba de José.

V. San José, ruega por nosotros.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oración

Oh Dios que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como protector en los cielos. Oh Dios que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.

(Gracias P.José)
... y disculpen la tardanza!...