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viernes, 13 de febrero de 2015

INDULGENCIA PLENARIA A LA HORA DE LA MUERTE PARA IR AL CIELO SIN PASAR POR LAS DURAS PENAS DEL PURGATORIO

Hemos tomado esta entrada del excelente blog "CATOLICIDAD" debido a su importancia, promulgacion y promoción en todos los ambitos católicos del mundo entero. Porfavor propagen esto con sus amigos, familiares para que sea de conocimiento de tan grande regalo que nos deja Dios Padre para nuestra alma y salvación eterna.

INDULGENCIA PLENARIA A LA HORA DE LA MUERTE PARA IR AL CIELO SIN PASAR POR LAS DURAS PENAS DEL PURGATORIO

ES IMPORTANTE CONOCER ESTO, TANTO PARA NUESTROS FAMILIARES Y AMIGOS COMO PARA NOSOTROS MISMOS.



A lo largo de mi vida he visto como muchos buenos y piadosos católicos no conocen del precioso regalo, en forma de indulgencia plenaria, que nos ofrece la Iglesia a la hora de morir. Ciertamente, son muchos los que por ignorancia - tanto propia como del clero - llegan a morir sin recibir tan piadosa bendición. Este acto, realizado con fe, otorga la indulgencia plenaria a la hora de la muerte a los enfermos. Así pues, todo su dolor, sufrimiento, incomodidades, etc serán ofrecidas al buen Señor para expiar la culpa de nuestros pecados aún en vida, para así, a la hora de morir, evitar los horribles pero buenos tormentos del muy Santo Purgatorio. Así pues, si se muere en estado de gracia y luego de recibir la Indulgencia Plenaria In Articulo Mortis (que aplica a la hora de morir, y no a la hora en que se realiza la bendición) el alma de ese buen católico será prometida, al igual que el buen ladrón al lado de Cristo en el Calvario:

El ladrón dijo a Jesús: "Acuérdate de mi cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso" (Lc. 23:42,43).

Aquí os dejo, pues, el ritual intacto de la Indulgencia in Articulo Mortis.

¡Leedlo y meditadlo! ¡Dejad que Cristo, Dios mismo, os hable!

Tarea: Imprimir esta indulgencia y regalársela a al menos un sacerdote. También, deben dar a conocer esto a sus hermanos, en especial a los más piadosos y a aquellos que se encuentran en agonía. Realicen, además, alguna otra indulgencia por los benditas ánimas del Santo Purgatorio.
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El ritual se puede descargar e imprimir con más facilidad aquí.
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RITUAL DE LA BENDICIÓN APOSTÓLICA CON

INDULGENCIA PLENARIA 
"IN ARTICULO MORTIS"
(Ritual Romano, tít. VI, cap. 6) 
¡Señor, ten misericordia de nostros y del mundo entero!


I- Advertencias previas.
1. Cuando se da la Bendición Apostólica en seguida después de la Sagrada Unción o del Santo Viático, se comienza por la oración Clementissime, teniendo sin embargo en cuenta la rúbrica no. 4.

La Bendición Apostólica con indulgencia plenaria en el momento de la muerte suele darse después del Sacramento de la Penitencia, de la Eucaristía y de la Extremaunción a aquellos enfermos que la pidieron cuando estaban sanos de espíritu y en plena posesión de sus facultades, o que verosímilmente la hubieran pedido, o que dieron signos de contrición; debe darse a estas mismas personas, incluso si después se encuentran privados del uso de la lengua y de los otros sentidos, o si cayeron en delirio o demencia. En cambio debe negarse absolutamente a los excomulgados, a los impenitentes y a los que mueren manifiestamente en pecado mortal.

2. El Párroco o el Sacerdote que asiste al enfermo, revestido con la sobrepelliz y la estola morada, entra en la habitación donde se encuentra recostado el enfermo y dice: Pax huic dómui, etc. Luego rocía al enfermo, a la habitación y a los presentes con el agua bendita, diciendo la antífona: Aspérges me, etc.

3. Si el enfermo quiere confesarse, escuche su confesión y absuélvalo. Si no pide confesarse, indúzcalo a hacer un buen acto de contrición; si hay tiempo, instrúyalo brevemente sobre la virtud y eficacia de esta bendición; Luego enséñele y exhórtelo a invocar el santísimo nombre de Jesús, al menos en su corazón, a llevar de buen grado las molestias y dolores de la enfermedad en expiación de la vida pasada, y a ofrecerse a Dios, dispuesto a aceptar en adelante todo lo que le plazca, y a morir con paciencia en satisfacción de las penas que ha merecido pecando.

4. Instrucción y preces.

Luego consuélelo con palabras santas, despertando en él una esperanza firme, de que obtendrá, por efecto de la liberalidad divina, la remisión de las penas debidas y la vida eterna: con este fin podrá hablar al enfermo con las palabras siguientes u otras semejantes.

NOTA: DONDE SE OFRECE LA TRADUCCIÓN LATÍN-ESPAÑOL, EL SACERDOTE PUEDE ELEGIR CUAL DE LAS DOS TRADUCCIONES UTILIZAR.

II – Instrucción
Voy a darte, hermano mío, la Bendición Papal. Es una gracia más que el Señor te concede en tu enfermedad. Es también una demostración del amor y solicitud de la Iglesia por el bien de tu alma.

La Bendición Papal es una bendición extraordinaria, que el Santo Padre hace llegar a los enfermos por intermedio de los Sacerdotes. Por la Bendición Apostólica se perdona toda la pena temporal debida por los pecados. El efecto de esa absolución se aplica en el momento de la muerte, pero el derecho a recibir tan extraordinario beneficio se adquiere desde el momento en que se da la Bendición. En nombre del Papa vengo, pues, a darte este regalo espiritual.

Ofrece a Dios, con toda resignación, los sufrimientos e incomodidades de tu enfermedad, en expiación de tus pecados; entrégate en sus manos para que disponga de ti y de todas tus cosas, inclusive de tu propia vida, como le agradare.

Invoca ahora el nombre de Jesús con todo tu corazón para que te dispongas a ganar esta indulgencia, y continúa repitiendo este nombre de salvación durante toda tu enfermedad.

Repite interiormente:
III - Preces

V. Para que mis sufrimientos y enfermedades sean aceptados en expiación de mis culpas. R. ¡Óyeme, Jesús!

V.
 Para que en todo me conforme con tu voluntad. R. ¡Óyeme Jesús!

V. Para que no se pierda en mi alma el mérito de tu pasión R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que me seas propicio en el día del juicio. R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que mi esperanza no desfallezca.
R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que no sea confundido eternamente. 
R. ¡Óyeme, Jesús!

V. Para que mi alma alcance la gloria de la compañía. de los santos. 
R. ¡Óyeme, Jesús!
IV- Breve acto de contrición.

¡Jesús, mi Señor y Redentor! Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Amén.
V - Versículos y oraciones.

Luego se dicen las preces, que sin embargo podrán omitirse.


V. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor. R. Adjutórium nostrum in nómine Dómini.
R. Que hizo el cielo y la tierra. 
R. Qui fécit caelum et terram.
 
Antífona. No te acuerdes, Señor, de las culpas de tu siervo (sierva) ni tomes venganza de sus pecados.
Antíphona. Ne reminiscáris, Dómine, delícta fámuli tui (fámulas tuae): neque vindíctam sumas de pecátis ejus .

V Señor, ten piedad de nosotros.
R. Señor, ten piedad de nosotros.

V Kyrie, eléison.
R. Kyrie, eléison.


V Cristo, ten piedad de nosotros.
R. Cristo, ten piedad de nosotros.
V. Christe, eléison,
R. Christe, eléison.


V Señor, ten piedad de nosotros.
R. Señor, ten piedad de nosotros.

V Kyrie, eléison.
R. Kyrie, eléison. 


Sacerdote. Padre Nuestro...
Sacerdos. Pater noster...

V Y no nos dejes caer en la tentación.
R. Mas líbranos del mal.

V Et ne nos indúcas in tentatiónem.
R. Sed líbera nos a malo.


V. Salva a tu siervo (sierva) Señor.
R. Dios mío, porque espera en ti.

V. Salvum (-am) fac servum tuum (ancíllam tuam)
R. Deus meus, sperántem in te.


V. Señor, escucha mi oración.
R. Y llegue a Ti mi clamor.

V. Dómine, exáudi oratiónem meam.
R. Et clamor meus ad te véniat.


V. El Señor esté con vosotros.
R. Y con tu espíritu.

V. Dóminis vobíscum.
R. Et cum spítitu tuo.


V Nuestro auxilio está en el nombre del Señor. V Adjutórium nostrum in nómine Dómini.

CLEMENTÍSIMO Señor, Padre misericordioso y Dios de todo consuelo, Tú que no quieres que perezca ninguno de cuantos creen en Ti, conforme a la inmensidad de tu misericordia mira propicio a tu siervo (sierva) N., a quien recomiendan la verdadera fe y la esperanza cristiana. Vísitalo (visítala) para que lo (la) salves y concédele benignamente el perdón de todos sus pecados, por los méritos de la pasión y muerte de tu Hijo Jesucristo. Que cuando salga el alma de su cuerpo, encuentre en Ti un Juez indulgente, y que, purificada de toda mancha en la sangre de tu mismo Hijo, merezca pasar a la vida eterna. Por el mismo Cristo Nuestro Señor. R. Amen .

CLEMENTÍSSIME Deus, Pater misericordiárum, et Deus totíus consolatiónis, qui néminem vis períre in te credéntem, atque sperántem; secúndum multitúdinem miseratiónum tuárum réspice propítius fámulum tuum N., que m (fámulam tuam N., quam) tibi vera fides, et spes christiána comméndant. Vísita eum (eam) in salutári tuo, et per Unigé niti tui passiónem et mortem, ómnium ei delictórum suórum remissiónem, et véniam cleménter indúlge: ut ejus ánima in hora éxitus sui te júdicem propitiátum invéniat, et in sánguine ejúsdem Fílii tui ab omni mácula ablúta, transíre ad vitam mereátur perpétuam. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. R. Amen .
VI - Confesión general.

Se hace la confesión general, que podrá omitirse si ya se ha rezado.

Yo, pecador ...

Confíteor Deo …
Hecha la confesión general del modo habitual, en latín o en lengua vulgar, el sacerdote dice en singular: 

Misereátur tui, etc., Indulgéntiam ... tuórum tríbuat tibi, etc.

Sacerdote. Dios omnipotente tenga misericordia de ti, y, perdonados tus pecados, te lleve a la vida eterna. R. Amén. Sacerdos. Misereátur tui, omnípotens Deus, et dimíssis peccátis tuis, perdúcat te ad vitam aeternam. R. Amén.

El Señor omnipotente y misericordioso te conceda indulgencia, absolución y remisión de tus pecados. R. Amén. Indulgéntiam, absolutiónem et remissiónem peccatórum tuórum tríbuat tibi omnípotens et miséricors Dóminus. R. Amén.

VII - Bendición Apostólica.
Luego, elevando la mano derecha hacia el enfermo, da la Bendición:

Dóminus noster Jesus Christus, Fílius Dei vivi, qui beáto Petro Apóstolo suo dedit potestátem ligándi, atque sol di, per suam piísimam misericórdiam recípiat confesiónem tuam, et restítuat tibi stolam primam, quam in Baptísmate recepísti: et ego facultáte mihi ab Apostólica Sede tribúta, indulgéntiam plenáriam et remissiónem ómnium peccatórum tibi concédo. In nómine Patris, et Fílii, ╬ et Spíritus Sancti. R. Amén.

VIII - Conclusión.
Per sacrosáncta humánre reparatiónis mystéria remíttat tibi omnípotens Deus omnes prteséntis et futúrae vitae poenas, paradísi portas apériat, et ad gáudia sempitérna perdúcat. R. Amen.

Benedícat te omnípotens Deus, Pater, et Fílius, ╬ et Spíritus Sanctus. R. Amen.


IX - En los casos de cierta urgencia.

En caso de necesidad es suficiente decir:

Ego, facultáte mihi ab Apostólica Sede tribúta, indulgéntiam plenáriam et remissiónem ómnium peccatórum tibi concédo, et benedíco te. In nómine Patris, et Fílius, ╬ et Spíritus Sanctus.
R. Amen.
X - Rúbricas.

Cuando esta Bendición Apostólica se imparte a varios enfermos a la vez, se dice todo lo anterior una sola vez, cambiando solamente el singular por el plural.

Luego rece el sacerdote las oraciones de la Recomendación del alma con la mayor devoción posible, y exhorte a los familiares y presentes que recen al mismo tiempo por el moribundo.

Catecismo Tradicional.

domingo, 30 de octubre de 2011

Último domingo de octubre: Fiesta de la Realeza de Nuestro Señor Jesucristo


ORACIÓN A CRISTO REY

¡Oh Cristo Jesús! Os reconozco por Rey universal. Todo cuanto ha sido hecho, ha sido creado para Vos. Ejerced sobre mí todos vuestros derechos. Renuevo mis promesas del Santo Bautismo renunciando a Satanás, a sus pompas y a sus obras; y prometo vivir como buen cristiano. Y particularmente me comprometo a hacer triunfar, según mis medios, los derechos de Dios y de vuestra Iglesia. Corazón Divino de Jesús, os ofrezco mis pobres acciones para obtener que todos los corazones reconozcan vuestra Sagrada Realeza y que así el reinado de vuestra paz se establezca en el mundo entero. Así sea.

(Indulgencia plenaria una vez al día con las condiciones acostumbradas)

Fuente: Devocionario Católico Tradicional

domingo, 29 de mayo de 2011

ACTO DE ACEPTACIÓN DE LA MUERTE


ACTO DE ACEPTACIÓN DE LA MUERTE
(Compuesto por San Pio X)

Enriquecido con una preciosa indulgencia plenaria en el momento de la muerte, sino ha sido retractado.

¡Señor, Dios mío! Ya desde ahora acepto de buena voluntad, como venido de vuestra mano, cualquier género de muerte que os plazca enviarme, con todas sus angustias, penas y dolores.

Nota: La indulgencia plenaria para la hora de la muerte se gana rezando este acto con amor de Dios, después de confesarse.

Fuente: Devocionario Católico.

martes, 25 de enero de 2011

Oración a San José para obtener la gracia de una buena muerte


Glorioso San José, afortunado esposo de María, Vos que merecisteis ser custodiado por Jesús, y abrazándole tiernamente, gozasteis de un Paraíso anticipado, obtenedme del Señor el perdón de mis pecados, y la gracia de imitar vuestras virtudes, a fin de que siga siempre el camino que conduce al cielo.
Vos, que a la hora de la muerte tuvisteis la dicha de ver a Jesús y a María en torno a vuestro lecho, y de entregar dulcemente entre sus brazos vuestra alma, defendedme, os lo ruego, en mi última hora contra los enemigos de mi alma, de suerte que, confortado con la dulce esperanza del Paraíso, expire pronunciando los santísimos nombres de Jesús, José y María.
Amén.

Por las intenciones del Sumo Pontífice, para ganar las indulgencias, Pater, Ave y Gloria. Por aquel de nosotros que ha de morir primero: Pater, Ave y Gloria. Por las almas del Purgatorio: Réquiem aetérnam

Fuente: Devocionario Católico Tradicional

domingo, 2 de enero de 2011

Oracion para liberación de las almas del Purgatorio

ORACIÓN PARA LA LIBERACIÓN DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO, PENETRÁNDOSE EN LOS SENTIMIENTOS DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES, CUANDO ELLA RECIBIÓ EN SUS BRAZOS A SU DIVINO HIJO

¡Oh Fuente Inagotable de Verdad, cómo estáis tan agotada!
¡Oh Sabio Doctor de los hombres, cómo te has vuelto mudo!
¡Oh Esplendor de la Luz Eterna, cómo estáis tan apagado!
¡Oh Amor Verdadero, cómo tu hermosa figura se ha deformado!
¡Oh Altísima Divinidad, cómo me haces ver a mí en una tan grande pobreza!
¡Oh Amor de mi corazón, cuán grande es Tu bondad!
¡Oh Delicia de mi corazón, cuán excesivos y múltiples han sido tus dolores!

Señor mío Jesucristo, Tú que tienes en común con el Padre y el Espíritu Santo una sola y misma naturaleza, ten piedad de toda criatura y principalmente de las almas del Purgatorio. Amén.

NOTA EXPLICATIVA

- Esta oración fue aprobada por el Papa Inocencio XI (Papa de 1676 a 1689) que concedió la liberación de QUINCE ALMAS del Purgatorio cuantas veces se rece dicha oración.

- Los Papas Clemente III (Papa de 1187 a 1191) y Benedicto XIV (Papa de 1724 a 1730) la enriquecieron con Indulgencia Plenaria.

- S.S. Pío IX (1792-1878; Papa desde 1846) confirmó esas disposiciones y agregó 100 días de indulgencia.

Se recomienda vivamente REZARLA TODOS LOS DÍAS E IMPLORAR GRACIAS PARTICULARES O ESPECIALES A CADA UNA DE LA QUINCE ALMAS LIBERADAS CADA VEZ.

Fuente: Fundacion 25 de Marzo

domingo, 14 de noviembre de 2010

INDULGENCIAS: ORACIONES I

I) Indulgencia PLENARIA, rezando esta oración de rodillas, después de comulgar, delante de alguna imagen de Cristo crucificado, y añadiendo algunas preces por las intenciones del Romano Pontifice (mínimo un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria)

ORACIÓN A JESÚS CRUCIFICADO

Miradme, ¡oh mi amado y buen Jesúsl, postrado en vuestra santísima presencia; os ruego con el mayor fervor imprimáis en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme, mientras que yo, con todo el amor y con toda la compasión de mi alma, voy considerando vuestras cinco llagas, teniendo presente aquello que dijo de vos, ¡oh buen Jesús!, el Santo Profeta David: “Han taladrado mis manos y mis pies, y se pueden contar todos mis huesos “.


II) 300 días cada vez; siete años, una vez al día después de comulgar; plenaria al mes:

ASPIRACIONES DE SAN IGNACIO DE LOYOLA

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, purifícame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del enemigo maligno, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti, para que con tus santos te alabe, por los siglos de los siglos. Amén.


III) Tres años de indulgencia una vez al día; plenaria al mes:

ORACIÓN DE SAN IGNACIO


Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer; Vos me lo disteis, a Vos, Señor, lo torno; todo es vuestro: disponed de todo según vuestra voluntad. Dadme vuestro amor y gracia, que ésta me basta.


Fuente: Devocionario tradicional

Ver tambien: Las indulgencias e Indulgencias para los fieles difuntos

domingo, 31 de octubre de 2010

Indulgencias para los Fieles Difuntos


Visitas a Iglesias u Oratorio: Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los fieles difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio.

Dicha indulgencia podrá ganarse o en el día antes indicado o, con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos.

En esta piadosa visita, se debe rezar un Padrenuestro y Credo.

1 AL 8 DE NOVIEMBRE

Visitas al cementerio: Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que visiten piadosamente un cementerio y que oren por los difuntos. Durante los demás días del año se concede indulgencia parcial.

OTRAS INDULGENCIAS

Santo Rosario:

Indulgencia plenaria si la recitación se hace en la iglesia o en un oratorio público, o también en familia, en una Comunidad religiosa, en una pía Asociación. Se concede indulgencia parcial en otras circunstancias.

Para la indulgencia plenaria se establecen las siguientes normas:

Es suficiente el recitado de la tercera parte del Rosario, pero las cinco decenas deben recitarse sin interrupción. A la oración vocal se debe agregar la piadosa meditación de los misterios.

Via Crucis:

Indulgencia plenaria. Deben cumplirse las siguientes normas:

El piadoso ejercicio debe ser cumplido ante las estaciones del Vía Crucis, legítimamente erigidas.

Es necesario desplazarse de una estación a la otra. Si el piadoso ejercicio se cumple públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede hacerse con orden, es suficiente con que se mueva de una estación a la otra quien dirige el pío ejercicio, mientras los otros quedan en su sitio.

Los “impedidos” podrán alcanzar la misma indulgencia dedicando al menos media hora a piadosas lecturas y meditaciones de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo.

Comunión espiritual: El acto de la comunión espiritual con cualquier fórmula piadosa está enriquecido con indulgencia parcial.

Lectura de la Sagrada Escritura:

Indulgencia parcial a quien lee la Sagrada Escritura con la veneración debida a la palabra divina y a modo de lectura espiritual.

Indulgencia plenaria si la lectura se extiende por lo menos a una media hora.

NORMAS GENERALES SOBRE LAS INDULGENCIAS

Las indulgencias, tanto parciales como plenarias, pueden ser aplicadas a los difuntos a modo de sufragio. Pero nadie puede aplicar a otros hombres aún vivos las indulgencias que gana.

Para ganar las indulgencias, se requieren las siguientes condiciones: Haber recibido el bautismo, no estar excomulgado, hallarse en estado de gracia (al menos al finalizar las obras prescriptas) y estar sometido a la jurisdicción de aquél que otorga las indulgencias. Asimismo, debe tenerse la intención, por lo menos en general, de ganarlas. Y es necesario que las obras prescriptas se realicen en el tiempo y modo establecidos en la concesión.

La indulgencia plenaria puede ser ganada una sola vez por día. Pero el fiel puede ganar la indulgencia “in articulo mortis” aún cuando ya haya ganado otra indulgencia plenaria ese mismo día.

La indulgencia parcial puede ser ganada varias veces por día, salvo explícita indicación en contrario.

Para ganar la indulgencia plenaria, debe cumplirse con la obra prescripta y, además, otras tres condiciones:

1.Confesión.
2.Comunión Sacramental.
3.Oración por las intenciones del Sumo Pontífice. Se indica además, que sea excluido toda inclinación al pecado, aún al venial.

Si falta esta plena disposición, o si no se cumplen las condiciones mencionadas, la indulgencia será solamente parcial.

Las tres condiciones pueden ser cumplidas varios días antes o después de la obra prescripta; sin embargo, es conveniente que la comunión y la oración por las intenciones del Sumo Pontífice se realicen el mismo día en que se cumple la obra prescripta.

Con una sola confesión sacramental se pueden alcanzar muchas indulgencias plenarias.

En cambio, con una sola comunión eucarística y una sola plegaria según las intenciones del Sumo Pontífice se puede alcanzar una sola indulgencia plenaria.

Se cumple plenamente la condición de la oración según las intenciones del Sumo Pontífice recitando, según sus intenciones, un Padrenuestro y un Avemaría. Queda librado a la libertad de los fieles el recitar cualquier otra plegaria según la piedad y la devoción de cada uno.

No se puede alcanzar una indulgencia con una obra que de por sí se esté obligado a hacer por ley o por precepto, a menos que en la concesión no se diga expresamente lo contrario. No obstante, quien cumple una obra que le fue impuesta como penitencia sacramental, puede al mismo tiempo satisfacer la penitencia y alcanzar la eventual indulgencia anexa a esta obra.

Fuente: tradicioncatolica.com

Las indulgencias

Se llama Indulgencia al perdón de la pena temporal debida por los pecados que han sido perdonados ya en cuanto a la culpa. Este perdón lo concede la Iglesia fuera del Sacramento de la Penitencia.

En las Indulgencias, la Iglesia aplica a los vivos (a modo de absolución) y a los difuntos (a modo de sufragio) las satisfacciones infinitas de Jesucristo y las satisfacciones sobreabundantes de la Santísima Virgen y de los Santos. Estas satisfacciones constituyen el tesoro espiritual de la Iglesia.

Pueden conceder Indulgencias el Sumo Pontífice y aquellos a quienes el Sumo Pontífice se lo concediere, ya sea a título personal, ya sea a título de derecho anejo a un cargo, como son los Obispos (canon 912).

CLASES DE INDULGENCIAS

Las indulgencias se dividen en dos clases:

Plenarias: perdonan toda la pena temporal merecida por los pecados.
Parciales: perdonan sólo una parte de la pena temporal merecida por los pecados.

CONDICIONES PARA GANAR LAS INDULGENCIAS

Primero. Estar bautizado y no tener excomunión (canon 925).
Segundo. Tener intención —por lo menos en general— de ganarla.
Tercero. Cumplir íntegramente las obras prescritas.
Cuarto. Estado de gracia, por lo menos en el momento de acabar de cumplir las obras prescritas.

Para ganar la Indulgencia plenaria es necesario no tener ningún pecado venial y, por tanto, estar desligado de todo afecto al pecado.

Si alguno no llega a ganar una indulgencia plenaria, por algún óbice que él pone, gana una parte del perdón, mayor o menor, según sean sus disposiciones (canon 926).

APLICACIÓN DE LAS INDULGENCIAS

A menos que se declare lo contrario, quien gana una Indulgencia concedida por el Sumo Pontífice puede aplicarla a las almas del Purgatorio.

Fuera de este caso, no puede aplicarse ninguna Indulgencia en favor de aquellos que todavía viven, sino que sólo puede ganarse para uno mismo.

“CONDICIONES ACOSTUMBRADAS”

Se emplea corrientemente esta expresión para indicar lo que es preciso hacer para ganar una Indulgencia plenaria. ¿Cuáles son estas “condiciones”?

Primero. Confesión (puede hacerse dentro de los ocho días que inmediatamente preceden al que tiene fijada la Indulgencia, y también dentro de la octava que sigue - canon 931).
Segundo. Comunión (puede hacerse en la víspera del mismo día y dentro de la octava que sigue - canon 931).
Tercero. Oración por las intenciones del Sumo Pontífice (no basta con una oración mental: debe ser vocal —excepto para los sordomudos—), elegida libremente por los fieles, a no ser que haya sido señalada alguna determinada.

Las “intenciones del Sumo Pontífice” son: la exaltación de la Iglesia Católica; la extirpación de las herejías; la propagación de la fe; la conversión de los pecadores; la paz y concordia de los príncipes cristianos.